lunes, 25 de julio de 2011

EL SEXO DESDE EL PUNTO DE VISTA ESOTERICO II

EL SEXO 2ª PARTE 
Escorpio también está vinculado en forma muy interesante, con la constelación de Cáncer, debido a la influencia de sexto Rayo, y debe recordarse que este rayo se expresa por medio de Neptuno, pero en forma esotérica y espiritual. Esotéricamente Neptuno rige a Cáncer. Por lo tanto, el significado es claro, pues Cáncer es el signo del nacimiento, la puerta de la encarnación y el signo de la generación; Escorpio es el signo del sexo y de la regeneración, y el nacimiento siempre es el resultado designado de la relación sexual. El Padre, espíritu, y la Madre, materia, cuando se unen, producen al hijo. Las pruebas, las dificultades y los sufrimientos de esta era son síntomas e indicios de que “está viniendo a la manifestación” una nueva civilización y cultura. Presagian el nacimiento de una nueva era que todo el mundo aguarda. Ello ocurrirá si -hablando esotéricamente- la energía de sexto rayo de Marte, se trasmuta en energía de sexto Rayo de Neptuno, el primero es “objetivo y está harto de sangre” y el segundo es “subjetivo y está pletórico de vida”.

Debido a esta cualidad equilibradora de Libra, dicha constelación puede vincularse más específicamente con los problemas sexuales que cualquier otro signo. Por lo general, el estudiante común de astrología, vincula mentalmente el sexo con los signos de Tauro y Escorpio, lo cual probablemente se deba a que al Toro se lo considera, con frecuencia, el símbolo de los insanos impulsos del incontrolado principio sexual, y también porque en Escorpio se aplican las pruebas fundamentales. En las primeras etapas, para la mayoría de los aspirantes, el sexo constituye un problema fundamental. Sin embargo, esotéricamente, en Libra se plantea la cuestión y se planteará acrecentadamente, exigiendo una respuesta; además en Libra debe producirse el equilibrio de los pares de opuestos y llegar a una solución por medio de la actividad de la mente jurídica y el establecimiento de un punto de equilibrio entre los principios masculino y femenino. Esto también constituye (pues es parte de la simbología habitual) el problema básico existente entre las Ovejas y las Cabras, entre lo negativo y lo positivo y entre los que siguen ciegamente el instinto o la costumbre, y quienes ascienden libremente hacía donde ellos eligen y son auto dirigidas su conducta y actitud. Esta autodirección puede llevarlos a la rueda de la vida, ya hacia el deseo egoísta, o a la aspiración espiritual; pero lo que se debe tener presente es que jurídicamente y en forma intencional, después de la debida reflexión y de haber equilibrado las distintas modalidades, hacen lo que les parece y consideran correcto y deseable. Esto en sí tiene una utilidad básica y así aprenden; toda acción produce resultado y la mente jurídica pesa la causa y el efecto más correctamente que ninguna otra.

De estas actitudes han surgido una violenta reacción, que hoy se halla en su apogeo, siendo a su vez indeseable y peligrosa como lo son todas las reacciones violentas, pues tan falsa es una como otra; en el centro de la balanza o eje de la rueda, es donde puede observarse correctamente la verdadera perspectiva y la acción indicada. Cuando la relación básica sexual sea finalmente establecida, y el cuerpo y el alma (negativo y positivo) estén permanentemente relacionados en las vidas de los aspirantes del mundo, entonces veremos la enseñanza sobre el tema del sexo físico correctamente dirigida en el mundo. Esta enseñanza vendrá por la fusión y síntesis de los mejores puntos de vista de los instructores espiritualmente orientados, en ambos hemisferios, incorporando la experiencia de Oriente y Occidente, y también el acercamiento del místico y del científico a un misterio que es físico (que requiere comprensión científica) y místico (que demanda interpretación espiritual). Implicará la ayuda y las conclusiones de la profesión médica, a fin de dar la inteligente necesaria instrucción física, y la ayuda del conocimiento cultural de los yoguis de la India, en conexión con la energía que fluye a través de los centros -en este caso el sacro. Finalmente, por medio de la actividad inteligente de los hombres del mundo, orientados legal y jurídicamente, terminará la búsqueda de un equilibrado y deseable punto de vista. Por los innumerables experimentos sexuales que se llevan a cabo hoy, la generación próxima llegará a un punto de equilibrio y, como consecuencia, se inclinarán los platillos hacia la dirección deseada y deseable. Sobre esto no hay duda alguna; únicamente falta determinar el momento, y éste será determinado astrológicamente. Por medio de las mentes jurídicas y de la correcta legislación, el sexo será oportunamente considerado como una función correcta y divina, que estará salvaguardado por la educación adecuada de los jóvenes y de los ignorantes, y por medio de la correcta acción de la juventud y la emergente generación altamente inteligente -los niños de hoy.

Sobre esto nada más debo decir. Me he extendido algo sobre el sexo y el sistema jurídico, porque ambos están regidos y condicionados por Libra, lo cual irá aumentando. El tema es demasiado vasto e importante, sólo puedo indicarles las líneas de acercamiento. El manejo superficial del problema no tendría valor alguno. En este período de transición, por el que ahora está pasando el mundo, y en este intervalo entre dos actividades -la de la era pisciana que está terminando y la de la era acuariana que está entrando- regirá Libra oportunamente, y al finalizar este siglo se verá su influencia ejerciendo un pronunciado control y entrando en una posición de poder en el horóscopo planetario, por lo tanto no hay por qué sentir ansiedad.

Por lo tanto, si los estudiantes quisieran hacer un cuidadoso estudio de los tres -ley, sexo y dinero- a medida que se expresan hoy y se expresarán en el futuro, obtendrán un cuadro de la realización física humana y de la futura expresión espiritual, lo cual será muy instructivo y vale la pena hacerlo. Todo el proceso está justificado por la actividad de los tres regentes de Libra Venus, Urano y Saturno.

Venus rige en Tauro, Libra y Capricornio, origen de la mente inteligente, actuando por medio del deseo (en las primeras etapas) o por el amor (en posteriores etapas). En Tauro, significa que la mente se expresa por medio del deseo inteligente, la meta del conocimiento para el hombre común. En Libra se obtiene el punto de estabilidad o equilibrio, entre el deseo personal material y el amor espiritual inteligente, porque en Libra las dos cualidades del deseo cósmico son destacadas en la conciencia y equilibradas mutuamente. En Capricornio representa el amor espiritual, expresándose perfectamente cuando el trabajo de Tauro y Libra ha sido cumplido. Así puede ser trazado de un signo a otro, en todo el sendero zodiacal, el hilo dorado del progreso evolutivo y así puede verse la historia de la humanidad y visualizarse su meta. En una fecha posterior se podrá trazar el mismo hilo dorado respecto a los otros reinos de la naturaleza, pero aún no ha llegado el momento y el tema no sería de importancia ni de valor. Sin embargo, cuando se despierte la conciencia del hombre, de tal manera que pueda registrar lo que está ocurriendo en los tres reinos inferiores de la naturaleza, entonces obtendrá mayor luz e información. Esto acontecerá en ese período de la historia humana en que Libra predomine, y los tres aspectos divinos de la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, el Creador -ley, sexo y dinero- dará la clave de los tres reinos inferiores. La ley, ley natural (la exteriorización de la Ley espiritual subjetiva) proporcionará la clave del reino animal el sexo, o la conciencia de afinidad, revelará el misterio del reino vegetal; el dinero revelará el secreto del reino mineral, y todo esto se efectuará mediante la actividad de Venus, cuando se comprenda mejor esta actividad en los signos, Tauro, Libra y Capricornio. Esto lo elucidaré más detalladamente cuando lleguemos al estudio de la Ciencia de los Triángulos. Aquí sólo diré que cada uno de estos tres signos está relacionado a uno de los tres aspectos de la vida divina

Venus significa para nuestras mentes, aunque sólo tengamos un destello de la verdad oculta, lo mental, lo que concierne a la sublimación final, cuanto atañe al sexo y lo que debe desarrollarse como expresión simbólica en el plano físico. Éstos son los principales conceptos que acuden a nuestras mentes cuando Venus y Tauro son considerados al unísono. Tales factores de expresión han estado relacionados siempre con ellos, desde la noche de los tiempos, porque son esencialmente básicos y eternamente cósmicos en sus implicaciones. Tauro es uno de los signos que vela cierto misterio divino. Para beneficio de los discípulos en entrenamiento estos cuatro conceptos han sido brevemente resumidos en un escrito arcaico de gran significado

“Los santos Hijos de la Mente abrazaron a ambos. Vieron y comprendieron Así nació el sexo y así se cometió el gran error. La mente se dirigió hacia afuera. La forma se hizo visible, pero no la vida.”

Entonces sabe que el sexo es en realidad sólo la relación de la naturaleza inferior con el Yo superior; luego es elevado a la luz del día, a fin de que el hombre pueda alcanzar la completa unión con la divinidad. El hombre descubre que el sexo (que hasta entonces ha sido una función puramente física, realizada a veces bajo el impulso del amor) es elevado a su correcto plano como el matrimonio divino, realizado y consumado en los niveles de la percepción del alma. Esta gran verdad subyace en la historia sórdida de la expresión del sexo, la magia sexual, y las distorsiones de la moderna magia tántrica. La humanidad ha aminorado el simbolismo y sus pensamientos han envilecido al sexo, hasta convertirlo en una función animal, y no fue elevado al reino del misterio simbólico. Los hombres han tratado de obtener, por medio de la expresión física, la fusión y la armonía internas que anhelan, y esto no se puede hacer. El sexo sólo es el símbolo de una dualidad interna que debe ser trascendida y llevada a la unidad. No se trasciende por medios o rituales físicos, sino que es una trascendencia en la conciencia.

El segundo rayo se conoce a sí mismo como la voluntad transmisora, pues por su intermedio algo pasa entre los pares de opuestos (espíritu-materia) que los une hasta que, oportunamente, forman un todo fusionado. Éste es un misterio básico -misterio fundamental de la iniciación y concierne a la voluntad unificadora que actúa por medio del amor. Su expresión inferior y su símbolo más material es el amor entre los sexos.

Según otros astrólogos, los tres decanatos están regidos por Venus, Mercurio y la Luna. Podrán observar aquí la relación entre la astrología y la rueda de la vida normal o revertida. La Luna toma aquí el lugar de Saturno ocultando al planeta Urano. En este caso, Urano, el planeta oculto, representa la ciencia exotérica que penetra en el aspecto oculto de la vida de la forma y tenemos el período en que el hombre no está suficientemente alerta ni consciente para aprovechar la oportunidad y aplicarla a los fines esotéricos o del alma, pero puede identificarse con los aspectos más avanzados de la forma. La energía que produce oportunidad, iluminación y amor fraternal, tal como se expresa y se logra en la Cruz Fija, se demuestra en la Cruz Mutable o Común, como dificultad, mente voluble y versátil (inestable y oscura) y como sexo.

Las tres pruebas de Escorpio también conciernen a los tres aspectos del ser humano, cuando se fusionan y mezclan en el plano físico. Primero, la prueba de la apetencia que constituye las predilecciones y tendencias naturales inherentes a la naturaleza animal, las cuales son principalmente tres el sexo, la comodidad física y el dinero, como energía concretizada. Segundo, las pruebas conectadas con el deseo y el plano astral. Son de naturaleza más sutil, produciendo efectos automáticos en el plano físico; no son inherentes a la naturaleza animal sino impuesta por la naturaleza de deseos, que también son tres temor, odio y ambición, o deseo de poder. Tercero, las pruebas de la censuradora mente inferior, que son orgullo, separatividad y crueldad. Recuerden que el peor tipo de crueldad no es de naturaleza física, sino más bien de carácter mental. Por lo tanto, dentro de las categorías de lo que debe ser probado y comprobado que no existe, tenemos las siguientes categorías, que volveré a enumerar debido a su importancia fundamental

 Marte está estrechamente relacionado con el sexo, un aspecto de los pares de opuestos, cuyo efecto consiste en vitalizar definidamente la corriente sanguínea; vitaliza, purifica y estimula todos los aspectos y organismos del cuerpo mediante la corriente sanguínea. Será evidente que las pruebas en Escorpio y la actividad de Marte son potentes para despertar la naturaleza inferior y traer su rebelión final y establecer la última oposición, por así decirlo, de la personalidad contra el alma. Marte lleva al Arjuna mundial a la lucha activa. La totalidad del hombre emprende entonces la “lucha de los sexos”, que se resuelve en su aspecto más elevado por medio de la batalla entre la personalidad o naturaleza forma, altamente evolucionada, y el alma que intenta ser el máximo factor controlante.

Respecto a la relación simbólica entre Marte y la sangre, produciendo el conflicto resultante entre la vida y la muerte (porque Escorpio es uno de los signos de la muerte) es interesante observar que el cristianismo está regido por Marte. Nos inclinamos a reconocer con facilidad que el sexto rayo, que actúa a través de Marte, rige al cristianismo. Es una religión de devoción, fanatismo, máxima valentía e idealismo, que pone el énfasis espiritual sobre el individuo, su valor y sus problemas, el conflicto y la muerte. Todas estas características nos son familiares por la presentación teológica cristiana. Sin embargo, ~s preeminentemente una religión que ha librado una guerra cruel y muchas veces ilógica contra el sexo y sus implicaciones; ha acentuado el celibato militante (militante en lo que concierne a la mujer, sus derechos y su naturaleza); ha considerado la relación sexual como uno de los principales males del mundo y ha puesto el énfasis sobre la naturaleza inviolable del vínculo matrimonial si lo ha sancionado la iglesia. Tal ha sido el resultado del efecto benéfico y maléfico del impacto de la fuerza de sexto rayo sobre la naturaleza forma. Poca importancia se le ha dado a la influencia que ejerce Marte sobre el cristianismo, convirtiéndolo definidamente en una religión militante, a menudo cruel y sádica (como lo atestiguan los crímenes y torturas llevados a cabo en nombre del Cristo, el Representante prominente del amor de Dios). A través de la enseñanza teológica cristiana corre abundante e incesantemente el tema de la sangre, y se considera como fuente de salvación o relación sanguínea, y no el aspecto vida que la sangre vela y simboliza. El cristianismo está regido por el credo de un Cristo crucificado y muerto y no el credo del Maestre resucitado. Una de las razones de esta tergiversación de la verdad se debe a que San Pablo, el gran iniciado, antes de recibir la tercera iniciación, en la época en que vivía como lo relata en los Hechos de los Apóstoles, estaba bajo la poderosa influencia de Marte y había nacido en Escorpio; el estudio de su horóscopo demostraría esto, si pudieran estudiarlo como lo hacemos quienes estamos relacionados con la Jerarquía. Él fue quien le dio el sesgo de Escorpio-Marte a la interpretación y exposición de la doctrina cristiana y desvió la energía hacia esos canales de la enseñanza ajenos a los propósitos de su Fundador. Tal es frecuentemente el efecto indeseable de las actividades de los discípulos bien intencionados sobre el trabajo que emprenden después que desaparece aquel que inicia un determinado trabajo para la Jerarquía, o abandona su tarea a fin de asumir otros deberes.

Escorpio también está vinculado en forma muy interesante, con la constelación de Cáncer, debido a la influencia de sexto Rayo, y debe recordarse que este rayo se expresa por medio de Neptuno, pero en forma esotérica y espiritual. Esotéricamente Neptuno rige a Cáncer. Por lo tanto, el significado es claro, pues Cáncer es el signo del nacimiento, la puerta de la encarnación y el signo de la generación; Escorpio es el signo del sexo y de la regeneración, y el nacimiento siempre es el resultado designado de la relación sexual. El Padre, espíritu, y la Madre, materia, cuando se unen, producen al hijo. Las pruebas, las dificultades y los sufrimientos de esta era son síntomas e indicios de que “está viniendo a la manifestación” una nueva civilización y cultura. Presagian el nacimiento de una nueva era que todo el mundo aguarda. Ello ocurrirá si -hablando esotéricamente- la energía de sexto rayo de Marte, se trasmuta en energía de sexto Rayo de Neptuno, el primero es “objetivo y está harto de sangre” y el segundo es “subjetivo y está pletórico de vida”.

Debido a esta cualidad equilibradora de Libra, dicha constelación puede vincularse más específicamente con los problemas sexuales que cualquier otro signo. Por lo general, el estudiante común de astrología, vincula mentalmente el sexo con los signos de Tauro y Escorpio, lo cual probablemente se deba a que al Toro se lo considera, con frecuencia, el símbolo de los insanos impulsos del incontrolado principio sexual, y también porque en Escorpio se aplican las pruebas fundamentales. En las primeras etapas, para la mayoría de los aspirantes, el sexo constituye un problema fundamental. Sin embargo, esotéricamente, en Libra se plantea la cuestión y se planteará acrecentadamente, exigiendo una respuesta; además en Libra debe producirse el equilibrio de los pares de opuestos y llegar a una solución por medio de la actividad de la mente jurídica y el establecimiento de un punto de equilibrio entre los principios masculino y femenino. Esto también constituye (pues es parte de la simbología habitual) el problema básico existente entre las Ovejas y las Cabras, entre lo negativo y lo positivo y entre los que siguen ciegamente el instinto o la costumbre, y quienes ascienden libremente hacía donde ellos eligen y son auto dirigidas su conducta y actitud. Esta autodirección puede llevarlos a la rueda de la vida, ya hacia el deseo egoísta, o a la aspiración espiritual; pero lo que se debe tener presente es que jurídicamente y en forma intencional, después de la debida reflexión y de haber equilibrado las distintas modalidades, hacen lo que les parece y consideran correcto y deseable. Esto en sí tiene una utilidad básica y así aprenden; toda acción produce resultado y la mente jurídica pesa la causa y el efecto más correctamente que ninguna otra.

No tengo la intención de dar la solución del problema sexual. La humanidad lo resolverá inevitablemente a medida que transcurran los eones y el instinto de rebaño dé lugar a las actitudes premeditadas y autoconscientes del aspirante y del intelectual. Sin embargo quiero recordarles que el instinto de rebaño, en relación con el sexo, tiene sus bases, tanto en el deseo instintivo animal, natural y normal, como en las actitudes emocionales, y de todas ellas la peor es esta última categoría, pues lleva consigo profundamente arraigadas las simientes de las dificultades. Abarcan desde la etapa del amor libre y la promiscuidad general, hasta la estrecha ortodoxia, y también el fanático punto de vista cristiano tal como se lo comprende normalmente, pero no en el sentido en que el Cristo consideraba la vida. Este estrecho punto de vista y la normal actitud anglosajona (resultado de la enseñanza de la Edad Media) consideran al sexo inusitadamente pecaminoso y siempre indeseable, como algo que debe ser soportado y sometido, dominado y mantenido secretamente en el fondo de la conciencia cristiana, donde se oculta como un misterio lascivo. Esto se debe también a la influencia ejercida por San Pablo, pero no a la enseñanza del Cristo.

La enseñanza de hábitos sexuales erróneos, el ejemplo de la extendida prostitución (aplico esta palabra tanto a los hombres como a las mujeres), la proliferación de la homosexualidad (no en su predisposición y singular conformación fisiológica, sino desde el ángulo de una mentalidad pervertida y de una imaginación malsana que está hoy detrás de gran parte de su expresión), la estrecha mentalidad cristiana heredada de un complejo de culpabilidad en lo concerniente al sexo y a la herencia de cuerpos físicos enfermos, excesiva o débilmente sexuales, han llevado a la raza a su actual caótico e ignorante manejo de este importante problema. La solución no se hallará en los pronunciamientos religiosos basados en una teoría caduca, o por la inhibición fisiológica o el libertinaje legalizado; tampoco vendrá por medio de la legislación, inspirada por las distintas escuelas de pensamiento de cualquier comunidad o nación. Será el resultado de la actividad unida de las conciencias espiritualmente orientadas, la actitud jurídica, la percepción intelectual y el constante impulso del proceso evolutivo. Nada puede impedir la inevitabilidad de la solución ni la aparición de actitudes deseables y condiciones en las que el sexo pueda tener la correcta expresión.

En consecuencia, este signo se halla estrechamente vinculado al tercer aspecto de la Deidad, y es por lo tanto un signo regente y condicionante de la Ley, del Sexo y del Dinero. Reflexionen sobre esto. Los tres aspectos divinos son en sí mismos triples, manifestándose de tres maneras, o por medio de tres aspectos menores, y este tercer aspecto no es una excepción a la regla que subyace en todas las triplicidades que condicionan los procesos de la evolución y la manifestación. Por el estudio del signo de Libra vendrá la luz sobre el tercer aspecto. El primer aspecto de voluntad o poder, se expresa en este signo como Ley, legislación, legalidad, justicia; el segundo, se manifiesta como la relación entre los pares de opuestos (de los cuales los platillos son el símbolo), que en el plano físico se expresa como sexo; el tercer aspecto se demuestra como energía concretizada que denominamos dinero, literalmente, el oro, el símbolo exteriorizado de lo creado mediante la unión del espíritu y la materia en el plano físico. El tercero es, como ya saben, el aspecto creador y la energía que produce el piano tangible externo de la manifestación -el aspecto forma de la vida.

 Por lo tanto, si los estudiantes quisieran hacer un cuidadoso estudio de los tres -ley, sexo y dinero- a medida que se expresan hoy y se expresarán en el futuro, obtendrán un cuadro de la realización física humana y de la futura expresión espiritual, lo cual será muy instructivo y vale la pena hacerlo. Todo el proceso está justificado por la actividad de los tres regentes de Libra Venus, Urano y Saturno.

Venus rige en Tauro, Libra y Capricornio, origen de la mente inteligente, actuando por medio del deseo (en las primeras etapas) o por el amor (en posteriores etapas). En Tauro, significa que la mente se expresa por medio del deseo inteligente, la meta del conocimiento para el hombre común. En Libra se obtiene el punto de estabilidad o equilibrio, entre el deseo personal material y el amor espiritual inteligente, porque en Libra las dos cualidades del deseo cósmico son destacadas en la conciencia y equilibradas mutuamente. En Capricornio representa el amor espiritual, expresándose perfectamente cuando el trabajo de Tauro y Libra ha sido cumplido. Así puede ser trazado de un signo a otro, en todo el sendero zodiacal, el hilo dorado del progreso evolutivo y así puede verse la historia de la humanidad y visualizarse su meta. En una fecha posterior se podrá trazar el mismo hilo dorado respecto a los otros reinos de la naturaleza, pero aún no ha llegado el momento y el tema no sería de importancia ni de valor. Sin embargo, cuando se despierte la conciencia del hombre, de tal manera que pueda registrar lo que está ocurriendo en los tres reinos inferiores de la naturaleza, entonces obtendrá mayor luz e información. Esto acontecerá en ese período de la historia humana en que Libra predomine, y los tres aspectos divinos de la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, el Creador -ley, sexo y dinero- dará la clave de los tres reinos inferiores. La ley, ley natural (la exteriorización de la Ley espiritual subjetiva) proporcionará la clave del reino animal el sexo, o la conciencia de afinidad, revelará el misterio del reino vegetal; el dinero revelará el secreto del reino mineral, y todo esto se efectuará mediante la actividad de Venus, cuando se comprenda mejor esta actividad en los signos, Tauro, Libra y Capricornio. Esto lo elucidaré más detalladamente cuando lleguemos al estudio de la Ciencia de los Triángulos. Aquí sólo diré que cada uno de estos tres signos está relacionado a uno de los tres aspectos de la vida divina

Nuevamente tenemos aquí un dualismo (establecido por la actividad de estos dos regentes) en la relación que existe entre el tercer reino de la naturaleza, el reino animal, y el reino de Dios, o de las almas, el quinto reino de la naturaleza, produciendo así el cuarto reino o humano. Las influencias van de Sagitario a Géminis y viceversa. La actividad de Venus -bajo la influencia de Géminis- produjo la gran crisis de la individualización, cuando los dos reinos se aproximaron. Venus, Mercurio y la Tierra establecieron entonces un campo magnético que hizo que la intervención de la Gran Logia Blanca en Sirio y el estímulo dual en Géminis, fueran eficaces y produjeran resultados significativos, de los cuales el cuarto reino de la naturaleza es su expresión. El hecho de que Géminis es el tercer signo y personifica lo que se llama “una tercera potencia”, lo capacitó para alcanzar con sus propias fuerzas el tercer reino y producir esa reacción que dio por resultado la individualización o humanización de sus formas superiores de vida. Como verán, Venus es también el regente jerárquico de Capricornio, demostrando así el poder de la mente y su lugar y propósito, respecto a las dos principales crisis humanas Individualización e Iniciación. Esto relaciona a la humanidad con Géminis en forma excepcional. En la futura religión mundial se tendrá en cuenta este hecho y, en el mes de junio en que esencialmente las influencias de Géminis son particularmente fuertes, se aprovecharán debidamente a fin de acercar más al hombre a las realidades espirituales. Así como Venus fue potente para producir la relación de los pares de opuestos, como en el caso del quinto reino de las almas y el tercer reino (la síntesis de los reinos subhumanos), que conducen a un gran acercamiento entre el alma y la forma, también en la nueva religión mundial será reconocido este hecho. Sé hará un llamado a esas fuerzas que pueden utilizar esta potencia planetaria a fin de desarrollar el Plan divino en la Tierra. Debido a que Venus relaciona ciertos pares de opuestos la mente de los hombres lo ha vinculado erróneamente con el sexo y la vida sexual y relacionada con lo opuestos físicos, masculino y femenino.

Venus significa para nuestras mentes, aunque sólo tengamos un destello de la verdad oculta, lo mental, lo que concierne a la sublimación final, cuanto atañe al sexo y lo que debe desarrollarse como expresión simbólica en el plano físico. Éstos son los principales conceptos que acuden a nuestras mentes cuando Venus y Tauro son considerados al unísono. Tales factores de expresión han estado relacionados siempre con ellos, desde la noche de los tiempos, porque son esencialmente básicos y eternamente cósmicos en sus implicaciones. Tauro es uno de los signos que vela cierto misterio divino. Para beneficio de los discípulos en entrenamiento estos cuatro conceptos han sido brevemente resumidos en un escrito arcaico de gran significado

Entonces sabe que el sexo es en realidad sólo la relación de la naturaleza inferior con el Yo superior; luego es elevado a la luz del día, a fin de que el hombre pueda alcanzar la completa unión con la divinidad. El hombre descubre que el sexo (que hasta entonces ha sido una función puramente física, realizada a veces bajo el impulso del amor) es elevado a su correcto plano como el matrimonio divino, realizado y consumado en los niveles de la percepción del alma. Esta gran verdad subyace en la historia sórdida de la expresión del sexo, la magia sexual, y las distorsiones de la moderna magia tántrica. La humanidad ha aminorado el simbolismo y sus pensamientos han envilecido al sexo, hasta convertirlo en una función animal, y no fue elevado al reino del misterio simbólico. Los hombres han tratado de obtener, por medio de la expresión física, la fusión y la armonía internas que anhelan, y esto no se puede hacer. El sexo sólo es el símbolo de una dualidad interna que debe ser trascendida y llevada a la unidad. No se trasciende por medios o rituales físicos, sino que es una trascendencia en la conciencia.

El segundo rayo se conoce a sí mismo como la voluntad transmisora, pues por su intermedio algo pasa entre los pares de opuestos (espíritu-materia) que los une hasta que, oportunamente, forman un todo fusionado. Éste es un misterio básico -misterio fundamental de la iniciación y concierne a la voluntad unificadora que actúa por medio del amor. Su expresión inferior y su símbolo más material es el amor entre los sexos.

Quizás llegue el momento en que se preste cierta atención a los adolescentes de ambos sexos, respecto al aprovechamiento de sus tendencias místicas normales, tendencias que muy a menudo las tildan de fantasías de adolescente, que finalmente desaparecen. Para mí, ofrecen oportunidades a los padres y tutores. Este período podría ser utilizado en forma muy constructiva y orientadora. Podría determinarse la orientación de la vida y evitarse muchos sufrimientos posteriores, si el propósito, la causa de las dudas, los anhelos inexpresados y las aspiraciones visionarias, fueran captados por los responsables de la juventud. Podría explicársele a esa juventud que en ellos se está desarrollando un proceso normal y correcto, resultado de la experiencia de vidas pasadas, lo cual indica que deberían prestar atención al aspecto mental de su naturaleza. Ante todo debiera puntualizarse que el alma, el hombre espiritual interno, trata de hacer sentir su presencia y hace hincapié en la universalidad del proceso, a fin de rechazar el sentimiento de soledad y la falsa y peculiar sensación de aislamiento, rasgos perturbadores de tal experiencia. Creo que este método de aprovechar los impulsos y sueños del adolescente, recibirá mayor atención en el futuro. Considero los inocentes sinsabores de mi adolescencia, simplemente como la eclosión de la faz mística de mi vida, que con el tiempo dio lugar al aspecto ocultista, con la mayor seguridad, comprensión e inalterable convicción que ella otorga.

Todo el problema sexual y la relación entre los sexos quizá sea uno de los problemas mundiales que tendrán que ser resueltos en el siglo venidero. Cómo será resuelto no me corresponde decirlo. Supongo que mayormente es una cuestión de educación correctiva y de inculcar a la juventud, en los últimos años de su adolescencia, el concepto de que la muerte es el precio del pecado. Uno de los hombres más limpios que conocí y que nunca se descarrió, según se dice en sentido puritano, me dijo que la única razón de su pureza radicaba en el hecho de que a los diecinueve años su padre lo había llevado a un museo de medicina y le mostró algunos resultados de la mala conducta. No creo en el empleo del temor para corregir la conducta y las debilidades, pero probablemente la evidencia objetiva de la pecaminosidad material tiene su valor.

Contando con un hogar apropiado y con la influencia paternal adecuada, hoy no conozco mejor sistema que el de la educación mixta. El asombro de mis hijas casi fue cómico cuando llegaron por primera vez a Inglaterra y se dieron cuenta cómo las chicas inglesas consideraban a los jóvenes. Comprobaron que las inglesitas sobreestimaban a los muchachos, que estaban impregnadas de misterio referente al sexo y no sabían cómo tratar a los varones; en cambio la joven norteamericana, educada en la misma clase a la par de los varones, comiendo, yendo, viniendo y jugando juntos, tenía una actitud más sensata y sana. Espero que no pase mucho para ver implantado, en todos los países del mundo, el sistema de educación mixta. Pero detrás de estos sistemas debe estar el hogar para complementar y neutralizar aquello de que carece el sistema escolar. Es esencial enseñar a los jóvenes de ambos sexos, mutuas y correctas relaciones y mutuas responsabilidades, y darles mucha libertad, basada en la confianza, dentro de ciertos límites recíprocamente elegidos.

La cuestión del sexo está hoy muy difundida. Soy una inglesa conservadora que siente horror por el divorcio y le desagradan las polémicas acerca del sexo, pero, sin embargo, sabe muy bien que la moderna generación no está totalmente equivocada. Sé que la actitud victoriana era malsana y perniciosa. El secreto y misterio con que rodeaban el problema del sexo, resultaba peligroso para los jóvenes inocentes, respecto a una vida creadora natural. Los rumores, los secretos, las informaciones a puertas cerradas, originan interrogantes entre los jóvenes, dando por resultado un pensar aberrante, por eso resulta difícil perdonar a los padres victorianos. Actualmente sufrimos la consiguiente reacción. Es muy posible que la juventud sepa demasiado, pero personalmente creo que esta condición es mucho más segura que la que yo conocí.

Personalmente quisiera que los jóvenes adolescentes, de ambos sexos, concurrieran a un médico comprensivo capaz de explicarles la verdad lisa y llana. Que se gestara en la joven generación el respeto por su función como futuros padres de la próxima generación, y que los padres actuales, hablando en sentido general, dieran a los jóvenes más libertad para solucionar sus propios problemas. La experiencia me ha enseñado que se puede confiar en ellos cuando saben las cosas. El varón y la mujer comunes no son degenerados por naturaleza, ni corren riesgos cuando saben que existen. Me agradaría que el médico encarara el problema sexual, hablándoles a los jóvenes desde el punto de vista de la paternidad y desde el ángulo de los peligros de la promiscuidad, además de advertirles seriamente sobre la homosexualidad, que constituye hoy una de las mayores amenazas que acechan a los jóvenes de ambos sexos. Al explicarles los hechos y discutir el cuadro con toda claridad, podemos confiar en nuestros jóvenes pero, sinceramente hablando, no confío mucho en los padres, principalmente porque están llenos de temores y no tienen confianza en sus hijos.

Echando una mirada retrospectiva a mi primera juventud y a la de mis hijas, me doy cuenta ahora que la adolescencia es un período difícil. Yo pasé por una situación peor que la de mis hijas, porque nadie se ocupó de aclararme nada. Ellas pasaron por un período de dificultades, pero sólo Dios sabe que fue peor lo mío. Tuve que dejar que las acecharan y esperar que no fueran engañadas y algunas veces lo fueron. Me hicieron sufrir, pues me consideraban una madre anticuada. Tenía que soportar su opinión sobre mis puntos de vista que consideraban caducos y que debía recordar mis días de rebeldía. Había visto y sabía tanto de los males del mundo que sufría horriblemente por ellas, todo lo cual resultó infundado. Tuve que someterme a su creencia juvenil de que yo nada sabía respecto al sexo, que ignoraba cómo se manejaba a los hombres, que nadie se había enamorado de mí, excepto los dos hombres con quienes me había casado. Mi experiencia era, por supuesto, la de toda madre que da hijos al mundo, especialmente hijas. Los varones se liberan antes y guardan silencio y la generalidad de las madres nada sabe de sus andanzas. Por eso los siete u ocho años siguientes fueron muy difíciles para mí, y aún hoy no tengo la seguridad de haber procedido inteligentemente. De todos modos, no he causado aparentemente mayores daños y por eso estoy tranquila.

Resulta interesante constatar que la humanidad de hoy está embargada por el espejismo de la duda. Se duda en todas partes. Es un asunto emocional. El intelecto claro, frío, analítico y sintético, no duda en este sentido. Interroga y espera.  Pero en el Lugar Sagrado, con amplio conocimiento de lo que está escrito y frecuentemente después de la victoria, la duda desciende sobre el discípulo. Quizás, después de todo, ese sentido de la divinidad que hasta aquí ha sustentado al discípulo, es en sí espejismo y no realidad. El discípulo no puede dudar que ha pasado una experiencia de naturaleza divina y sobrenatural. Hubo momentos en  que surgió “una sensación de tener acceso a lo divino, distinta de otras experiencias, y tan original e inexplicable como la del sexo y la sensación de la belleza —el hambre o la sed”,75 porque, indudablemente, “en el corazón de cada religión y en todas las religiones, hay una experiencia anterior”. Pero tal vez eso sea sencillamente fenoménico y no real, algo que pasa sin ninguna base inmortal y se experimenta como parte del espejismo mundial, pero que no perdura ni puede perdurar. Quizás Dios es únicamente un nombre para todo lo que existe y, para el alma consciente individual, no hay una persistencia definida, ninguna divinidad esencial, ni nada real —sólo un momentáneo destello de conocimiento. Pongamos a prueba este sentido de la divinidad y veamos si con el cambio de la destrucción física, perdura algo que es espíritu inmortal. Estudiando el modo en que Cristo enfrentó esta tentación, nos inclinamos a creer (habiendo el Cristo afirmado Su creencia en Su propia divinidad) que sencillamente ignoró la tentación. Su método fue tan breve y conciso, que no se han explicado los detalles. La escapatoria de esta tentación particular, es dual reconocerla por lo que es, irreal, simplemente un espejismo que no tiene verdadera y duradera existencia, así como nos asalta una ilusión; luego afirmarse en la experiencia de Dios. Si por un breve minuto estuvimos en la Presencia de Dios y lo supimos, eso es real. Si la Presencia de Dios en el corazón humano ha sido una realidad, en cualquier momento, por un instante, apoyémonos en esa experiencia conocida y sentida y rehusemos tratar los detalles de los espejismos de la duda, de la emoción, de la depresión o de la ceguera, en que podamos vernos envueltos momentáneamente.

 “Quisiera creer que en el misticismo las necesidades del sexo, juntamente con las demás necesidades, se comprenden y satisfacen; que los cientos de voces del deseo humano son unificadas. En esta inteligencia y no de otra manera puedo ver que la religión cumple con las funciones que asume evitar el mutuo alejamiento en nosotros de lo primitivo y lo altamente civilizado; ofrecer a las almas individuales —deformadas en las especializaciones de nuestro orden social o mutiladas en sus accidentes— la posibilidad de una personalidad completa; unificar en el deseo y la voluntad, como lo hace la razón en principio, la total existencia moral del hombre.”

Se dice, por ejemplo, que tenemos cinco instintos principales que compartimos en común con los animales, los cuales, cuando se aplican a fines egoístas y personales, acrecientan la vida del cuerpo, refuerzan la forma o naturaleza material y sirven para ocultar cada vez más al yo, el hombre espiritual. Tales instintos deben ser transmutados en sus contrapartes superiores, pues cada característica animal tiene su prototipo espiritual. El instinto de auto conservación debe ser finalmente reemplazado por la comprensión de la inmortalidad y, aunque morando siempre en lo Eterno, el hombre caminará sobre la tierra y cumplirá su destino. El instinto que hace que el yo inferior se lance adelante y fuerce su camino hacia arriba, eventualmente se trasformará en control del yo superior o espiritual. La afirmación del yo inferior cederá a la del yo superior. El sexo, que es un instinto animal que rige poderosamente todas las formas animales, cederá su lugar a una atracción superior, la cual, en sus aspectos más nobles, dará origen a la consciente atracción y unión entre el alma y su vehículo; mientras que el instinto de rebaño se transmutará en conciencia grupal. Un quinto instinto, llamado el impulso de descubrimiento e investigación que caracteriza a todas las mentes que se hallan tanto en un nivel inferior como superior, cederá su lugar a la percepción y la comprensión intuitivas, realizándose así la gran tarea, y el hombre espiritual dominará a su creación, el ser humano, y elevará todos sus atributos y aspectos a los cielos.

Existe una tercera categoría de resultados indeseables, que no debemos omitir. Muchos estudiantes de meditación se quejan que su vida sexual ha sido extremadamente estimulada, causándoles numerosos trastornos. Se han presentado varios casos cuya investigación permitió observar que dichos estudiantes tenían una naturaleza animal aún muy poderosa, de vida sexual activa y desordenada y, aunque llevaron una vida física controlada, sus mentes eran absorbidas por pensamientos sexuales. Se descubre con frecuencia un fuerte complejo mental en relación con lo sexual, y quienes considerarían erróneo llevar una vida sexual anormal o practicar perversiones, se ocupan mentalmente del sexo o lo discuten en todo momento, permitiéndole desempeñar una parte indebida en su actividad mental.

Algunas personas dignas tienen, además, la firme convicción de que el celibato debe acompañar siempre la vida del espíritu. ¿No será que el verdadero celibato a que se refieren las antiguas reglas, concierne a la actitud del alma o del hombre espiritual hacia el mundo, la carne y el demonio, como lo expresan las escrituras cristianas ¿No será que el verdadero celibato se refiere a nuestra abstención de todo lo que parece malo El celibato en unos, consistirá en abstenerse de toda relación sexual, a fin de demostrarse a sí mismos que han llegado a controlar la naturaleza animal; en otros, por ejemplo, abstenerse de toda murmuración y charla inútil. Nada hay de pecaminoso en el matrimonio, que probablemente es la única solución para muchos que, de otra manera, llevarían una indebida actividad mental en lo que se refiere al sexo. Es innecesario agregar que el verdadero estudiante de meditación no debe tolerar en su vida la promiscuidad o las relaciones sexuales ilegítimas. El aspirante a la vida del espíritu se somete no sólo a las leyes del reino espiritual, sino también a las costumbres legalizadas de su época y tiempo. Por consiguiente, regulariza su vida física cotidiana de tal manera, que el hombre de la calle reconoce en él la moralidad, la rectitud y la corrección, con que se presenta ante el mundo. Un hogar que esté fundamentado en una verdadera y feliz relación entre el hombre y la mujer, en la mutua confianza, colaboración y comprensión, y donde resalten los principios de la vida espiritual, es una de las mejores ayudas que se puede proporcionar al mundo en la actualidad. La relación basada en la atracción física y en la gratificación de la naturaleza sexual, cuyo principal objetivo sea prostituir la naturaleza síquica para el deseo animal, es pecaminosa y errónea. Si la meta de nuestros esfuerzos es poner de manifiesto al Dios inmanente en la forma, ningún nivel de conciencia es intrínsecamente más divino que otro, y la divinidad puede expresarse en todas las relaciones humanas. Si un hombre o mujer casados no pueden alcanzar la iluminación y llegar a la meta, debe haber algo que no está bien, pues la divinidad no puede expresarse por lo menos en uno de los planos. Poniéndolos en palabras que quizá sean consideradas una blasfemia, pero que nos permitirán captar la futilidad de estos razonamientos, puede decirse que Dios es derrotado en una parte de Su reino.

Nos hemos extendido en este punto porque muchas personas, particularmente hombres, encuentran que la naturaleza animal requiere atención cuando comienzan a meditar. Descubren en sí mismos deseos incontrolados, además de efectos fisiológicos que causan agudo malestar y desaliento. Una persona puede poseer altas aspiraciones y sentir un fuerte anhelo hacia la vida espiritual y al mismo tiempo tener aspectos en su naturaleza aún incontrolados. La energía que afluye durante la meditación, desciende a través del mecanismo y estimula todo el sistema sexual. Siempre se descubre y estimula el punto débil. La cura de esta condición puede resumirse en estas palabras control de la actividad mental y trasmutación. Debe cultivarse una intensa preocupación e interés mental en otra dirección que no sea la de menor resistencia, el sexo. Debe hacerse un esfuerzo constante para retener en la cabeza la energía recibida, empleándola en alguna actividad creadora. La enseñanza oriental dice que la energía generalmente dirigida a la actividad sexual debe ser elevada y conducida a la cabeza y a la garganta, particularmente a esta última, que según se expone, es el centro del trabajo creador. Expresándolo en términos occidentales significa que aprendemos a transmutar la energía utilizada en el proceso procreador o en pensamientos sexuales, y a utilizarla creadoramente en escritos, en esfuerzos artísticos o en alguna actividad grupal. La moderna tendencia de encontrar al pensador, centralizado y de tipo puramente mental que eluda el matrimonio y, como frecuentemente se hace, lleve una vida exclusivamente célibe, puede ser una demostración de la veracidad de la posición oriental, y causa de gran preocupación entre quienes estudian la disminución de la natalidad. La transmutación no es por cierto la muerte de una actividad o el cese de una función en cualquier nivel de conciencia, en bien de otro superior. Constituye la correcta utilización de los distintos aspectos de la energía, donde el yo cree que debe emplearse para impulsar los fines de la evolución y ayudar en el Plan. La mente iluminada por el alma debería ser el factor controlador, y cuando pensemos y vivamos correctamente y elevemos los pensamientos y energías a los lugares celestiales, resolveremos nuestros problemas, mediante el desenvolvimiento de una normal espiritualidad, tan necesaria en esta época, particularmente entre los aspirantes y estudiantes esotéricos.

Esta glándula ha sido llamada el tesoro predilecto de la naturaleza, está alojada en un nicho, como si fuera un cráneo dentro de otro. Como ocurre con la mayoría de las glándulas, en una u otra forma, tiene una estrecha relación con el sexo, y también con los fenómenos periódicos tales como el sueño y las épocas sexuales. Se dice que provee el continuo esfuerzo y el consumo de la energía y es esencial para la vida. Se cree que estimula células cerebrales, que influye en forma directa e importante sobre la personalidad, también que el insuficiente desarrollo pituitario, causa, o por lo menos acompaña una conspicua inferioridad moral e intelectual y la carencia de autocontrol, pero cuando hay un buen desarrollo pituitario, habrá también una pronunciada actividad y resistencia mentales. Parece tener una relación muy estrecha con nuestras cualidades mentales y emotivas.

De la glándula tiroides se sabe más que de la glándula pineal o del cuerpo pituitario, lo cual es de esperar desde el punto de vista de la sabiduría oriental. Esta glándula se halla a horcajadas del cuello, sobre la tráquea, cerca de la laringe, siendo de gran tamaño. En un tiempo fue considerada glándula sexual; llamada con frecuencia el tercer ovario, siempre está implicada en los casos referentes a los ovarios. En los vertebrados inferiores está claramente conectada con los conductos de los órganos sexuales, pero en la marcha ascendente de la evolución tal relación se pierde, la tiroides emigra cada vez más a la región de la cabeza, para convertirse en el vínculo entre el sexo y el cerebro 19. Se la llama el gran diferenciador de los tejidos, y tiene un poder antitóxico que impide el envenenamiento, acrecentando la resistencia a las toxinas.

Las gónadas o glándulas intersticiales, son las glándulas sexuales de secreción externa, pero se sabe que tienen también una secreción interna. Su común secreción es el medio para la reproducción. Es innecesario extenderse mucho sobre los efectos de las gónadas en la personalidad. El impulso sexual y sus varios efectos subsidiarios, tanto físicos como síquicos, han sido bien estudiados y reconocidos, y tales estudios, en gran parte referentes a perversiones e inhibiciones, han probado ser de suprema importancia para comprender a la humanidad. Algunos psicólogos relacionan todas las reacciones humanas (físicas, emocionales y mentales) con el sexo y únicamente con éste. Sabemos que detrás de cada posición extrema hay un fondo de verdad. Otros consideran que el sexo representa un papel importante, pero no es responsable de todo. La sabiduría oriental ofrece una interpretación que merece ser considerada, y aparecerá cuando estudiemos los centros de fuerza y su relación con las glándulas.

En esta época, todo el mundo está sumido en el caos y en el desorden incidental al choque de las fuerzas de sexto y séptimo rayos. Cuando un rayo sale y otro entra en la manifestación, y sus impactos sobre la Tierra y las formas de todos los reinos de la naturaleza llegan a un punto en que las dos influencias se equilibran, sobreviene un definido punto de crisis. Esto ha ocurrido ahora, y la humanidad sujeta a dos tipos o formas de energía, ha sido desplazada de su centro, de allí la intensa dificultad y tensión del presente período mundial. Su causa se debe no sólo al impacto de los dos tipos de energía que golpean sobre las formas de vida con igual fuerza, sino a que la energía de la humanidad misma (combinación de los rayos cuarto y quinto) es arrastrada al conflicto. A esto debe agregarse la energía del reino animal (que es también una combinación de las energías de los rayos tercero, quinto y sexto) que rige la forma física o animal de todo ser humano. Tenemos, por lo tanto, un encuentro de muchas fuerzas en conflicto y el Arjuna mundial enfrentando una batalla estupenda  periódica y cíclica, que en esta era particular será un factor decisivo y determinante en el milenario conflicto, a causa de la dominación material y el control espiritual. Las fuerzas que actúan ahora en el planeta son de suprema importancia. Si tenemos presente que el sexto, rayo actúa por medio del plexo solar, al que controla (estando estrechamente relacionado con el plano astral, el sexto nivel de percepción), y que el séptimo rayo controla al centro sacro, será evidente por qué hay tanta emoción, idealismo y deseo, entremezclados y relacionados con el conflicto mundial, y por qué también  aparte de las tormentas en la palestra política y en el campo religioso  el sexo y sus variados problemas han llegado a una etapa tal de interés en la conciencia humana, donde una solución de estas dificultades, una nueva comprensión de las implicaciones subyacentes y una franca consideración de la situación, son inevitables e inmediatas.

Cuando trata de satisfacer, respondiendo casi automáticamente a los instintos físicos, al sexo, alimento y calor. Estos son muy importantes para la conciencia del hombre. La naturaleza animal del hombre se convierte en el centro del esfuerzo para lograr cierto sentido de unidad. Debido a que los impactos del hombre sutil interno (como se lo denomina esotéricamente) son aún débiles, tiene lugar una unificación física momentánea que sirve para ahondar el espejismo y demorar el progreso hacia la liberación.

Los primeros indicios del espejismo aparecieron cuando los discípulos y aspirantes del mundo lemuriano (cuyo problema era la correcta comprensión y el correcto funcionamiento y control del cuerpo físico) comenzaron a diferenciarse entre sí como seres autoconscientes y fuerzas físicas vitales. Eso inició inmediatamente una enorme actividad en el centro laríngeo, el aspecto superior del centro sacro (el centro del sexo), y condujo así al espejismo inicial y al primer reconocimiento y consideración definida del impulso sexual, de la atracción sexual y —para el iniciado de ese  período— de la necesaria transmutación sexual. Esto se llevó a cabo paralelamente con el yoga más primitivo, o sea el culto al cuerpo físico, para que fuera controlado por el alma, además de la consiguiente fusión de la conciencia y la subconsciencia.

El discípulo debe aprender a permanecer silencioso ante el mal, a callar ante los sufrimientos del mundo, sin perder tiempo en quejas inútiles y en demostraciones de dolor, sino tratar de aligerar la carga del mundo, y trabajar sin perder energías en palabras. Sin embargo, debe hablar cuando es necesario el estímulo, emplear la palabra con fines constructivos; expresar la fuerza del amor del mundo, a medida que fluye a través de él, a fin de aliviar o aligerar la carga, recordando que, a medida que la raza progresa, el elemento amor y su expresión entre los sexos, se trasladarán a un plano superior. Entonces, por medio de la palabra hablada, no por la expresión en el plano físico, como sucede hoy, se llegará a comprender el verdadero amor que une a quienes son uno solo en el servicio y en la aspiración. Entonces el amor entre los individuos de la familia humana utilizará la palabra para la creación en todos los planos, y la energía que ahora se manifiesta en la mayoría, a través de los centros inferiores o genitales, se trasladará al centro laríngeo. Éste es todavía un lejano ideal, pero algunos ya pueden vislumbrarlo y procuran, mediante el servicio mancomunado, la colaboración amorosa, la unicidad en aspiración, pensamiento y esfuerzo, dar forma y configuración a este ideal, aunque inadecuadamente.

En el Aula del Aprendizaje se hace consciente de la energía del segundo aspecto, utilizándola en la construcción de las formas, en las relaciones sociales y en los lazos familiares. Llega al reconocimiento del sexo y sus relaciones, pero aún considera esta fuerza como algo que debe ser controlado, pero no utilizado consciente ni constructivamente.

Le es entregada la clave del misterio presentido en la primera aula, el misterio de Brahma, y entonces puede liberar las energías ocultas de sustancia atómica. Le es entregada en sus manos la llave del misterio del sexo o de los pares de opuestos, y luego puede liberar las fuerzas ocultas del aspecto voluntad. Se le muestra la dínamo del sistema solar  si es posible expresarlo así  y se le revela su complicado mecanismo.

En la cuarta iniciación se le revela otro de los grandes secretos llamado el misterio de la polaridad y la clave de la significación del sexo en cada sector de la naturaleza, en todos los planos. No es posible decir mucho sobre esto. Todo lo que puede hacerse es enumerar algunos de los temas sobre los cuales proporciona la clave, agregando que este secreto es de vital importancia en nuestro esquema planetario debido al punto de evolución de nuestro propio Logos planetario, el cual se halla en la etapa en que busca conscientemente la unificación con su polo opuesto, otro Logos planetario. Los temas sobre los cuales este secreto arroja luz son

Análogamente, cuando la raza haya logrado un correcto control emocional, desaparecerá gradualmente el fenómeno del cáncer. Dije correcto control emocional; la inhibición y la represión de los impulsos del deseo, por la fuerza de la voluntad, no es correcto control. Es interesante observar que aunque tanto los hombres como las mujeres sufren de cáncer, la causa general no es idéntica, pero sí lo es la causa básica (la reacción por una excesiva expresión de la vida sexual mediante el desarrollo de la naturaleza de deseo). Debido a los riesgos que corren las mujeres durante el embarazo por haber dirigido el énfasis de la vida al aspecto sexual de la misma, se han rebelado en gran escala (como hicieron los atlantes) contra este tipo de expresión de vida, y en esta línea -el  sexo- halla sus principales inhibiciones. Ellas no sufren tanto la inhibición de la expresión emoción-deseo-sentimiento, pero sí el hombre, y tiene una tradición o marcada tendencia a poseer mejor control emocional que las mujeres en el manejo de la vida. Los hombres no requieren ni adquieren un control tan marcado del sexo. El campo de su tendencia vital inhibida es, por lo tanto, de mayor extensión y en consecuencia (si se puede confiar en las estadísticas) más hombres que mujeres sufren de cáncer, aunque todos le temen a esta terrible enfermedad.

El Centro Sacro. Está localizado en la parte inferior de la zona lumbar, siendo muy poderoso, pues controla la vida sexual. Una de las cosas interesantes sobre este centro es que siempre debe seguir siendo un poderoso centro hasta que dos tercios de la humanidad haya recibido la iniciación, porque los procesos procreadores deben continuar y estar activos a fin de proporcionar cuerpos para las almas que nacen. Pero a medida que la raza progresa, este centro será controlado y sus actividades se llevarán a cabo inteligentemente como resultado del conocimiento, de la percepción interna y de los contactos sutiles superiores, y no como resultado del deseo ilimitado e incontrolado, como sucede ahora. No puedo explayarme más sobre esta cuestión, pues el tema es demasiado amplio. Sin embargo, llamaré la atención sobre lo ya escritos y sugeriré, a quien tenga interés y tiempo, que reúna todo lo dicho en mis libros acerca del tópico del sexo a fin de compaginar un folleto sobre el mismo

La exteriorización física densa de este centro puede hallarse en las gónadas, los órganos humanos de procreación, considerándolos como una unidad básica, aunque temporariamente separada de la actual expresión dualista del ser humano. Debe recordarse que esta separación fomenta un poderoso impulso hacia la fusión, y a esto lo denominamos sexo. En realidad el sexo es el instinto de unión ante todo, la unión física. Es el innato (aunque mal entendido) principio del misticismo, nombre que aplicamos al anhelo de unión con lo divino. Sucede como con todo aquello que el hombre no desarrollado ha tocado; hemos pervertido y distorsionado una idea divina y prostituido un anhelo inmaterial por un deseo material. Hemos revertido la dirección de la energía sacra y a ello se debe el súper desarrollo de la naturaleza animal y las funciones de la humanidad común.

En el transcurso de las épocas la humanidad entró en la etapa atlante de desarrollo. El control consciente del cuerpo físico quedó bajo el umbral de la conciencia; el cuerpo etérico se hizo en consecuencia más poderoso (un hecho que frecuentemente no es considerado) y el cuerpo físico como un autómata reaccionó acrecentadamente a la impresión y orientación impuesta por la naturaleza deseo en constante desarrollo. El deseo se trasformó en algo más que una simple respuesta al impulso físico animal y a los instintos primitivos; se dirigió hacia objetos y objetivos extraños al cuerpo, hacia las posesiones materiales y aquello que (al ser visto y codiciado) podría poseer. Así como los principales pecados de la época lemuria (si se los puede llamar pecados en su verdadero sentido, teniendo en cuenta la poca inteligencia de la raza) se cometían por el abuso del sexo, análogamente el mayor pecado de los atlantes fue el latrocinio, muy difundido y general. Los gérmenes de la agresión y la adquisición personal comenzaron a manifestarse, culminando en la gran guerra (relatada en La Doctrina Secreta) entre los Señores de la Faz Luminosa y los Señores de la Faz Oscura. Para apoderarse de lo que codiciaban y creían necesario, los más evolucionados de esa raza comenzaron a practicar magia. Me resulta imposible delinear la naturaleza y las prácticas de la magia de los atlantes, ejerciendo control sobre los elementales y las formas de vida que ahora han sido obligadas a retroceder a su guarida, y son inaccesibles a la humanidad; tampoco puedo indicar los métodos especiales empleados para adquirir lo deseado, las palabras de poder pronunciadas y los rituales cuidadosamente planeados, seguidos por quienes buscaron enriquecerse y posesionarse de lo que deseaban, sin tener en cuenta a costa de quién lo hacían. Este trabajo mágico constituía la parodia de la magia blanca tan abiertamente utilizada en esos días, antes de la gran guerra, entre las Fuerzas de la Luz y las Fuerzas del Mal. La correcta magia era muy conocida por el pueblo atlante y utilizada por los Miembros de la Jerarquía, a quienes se les había confiado la orientación de la raza, y Ellos combatían el desenfrenado mal en las esferas superiores. Este mismo mal, nuevamente en son de guerra, está siendo  combatido por los hombres de buena voluntad bajo la dirección de la Gran Logia Blanca. El colmo del lujo fue alcanzado  en la Atlántida, de la cual nuestra jactanciosa civilización nada sabe ni nunca ha igualado. Algunos tenues indicios de ello nos han llegado de las leyendas del antiguo Egipto, de los descubrimientos arqueológicos y de los viejos cuentos de hadas. Se produjo un resurgimiento de la maldad y agravios puramente atlantes en los días de la decadencia del Imperio Romano. La vida fue mancillada por la miasma del egoísmo más abyecto, y las fuentes mismas de la vida fueron contaminadas. El hombre vivía y respiraba únicamente para poseer el máximo lujo y la mayor cantidad de cosas y bienes materiales. Fueron sofocados por el deseo y acicateados por la idea de no morir nunca, vivir eternamente y adquirir todas las cosas que deseaban.

El cáncer es una enfermedad muy definidamente relacionada con los centros, y hallaremos que el centro en la zona donde existe el cáncer está excesivamente activo, con el consiguiente acrecentamiento de la afluencia de energía a través de la sustancia corpórea relacionada. La energía y el sobre estímulo de un centro no sólo puede ser el resultado de la actividad del centro y su consiguiente radiación, sino de la supresión impuesta por la mente sobre cualquier actividad de determinado centro. Esto produce una acumulación de energía, y por lo tanto tenemos nuevamente la acumulación excesiva de energía, concentrada en una zona particular. Una de las principales fuentes del cáncer, relacionada con el centro sacro y por ende con los órganos sexuales, ha sido la bienintencionada inhibición de la vida sexual, y de todo pensamiento conectado con la vida sexual, por los aspirantes mal orientados; éstos son quienes hallan en la enseñanza de la Edad Media -la vida monástica y el celibato- la línea de menor resistencia. En esa época la buena gente creía que el sexo era algo maligno y pecaminoso, que no debía mencionarse y que constituía una poderosa fuente de perturbación. Las reacciones normales en vez de ser controladas y trasmutadas en actividad creadora eran violentamente suprimidas y todos los pensamientos acerca de la vida sexual reprimidos. Sin embargo, la energía sigue la dirección del pensamiento, con el resultado de que este particular tipo magnético de energía atrajo a un creciente número de células y átomos y de allí el origen de los tumores, quistes y tipos de cáncer, tan prevalecientes hoy. Lo mismo se puede decir acerca de la violenta inhibición, por parte del aspirante, de todas las reacciones emocionales y de los sentimientos. En su esfuerzo por controlar el cuerpo astral recurre a un proceso de directa inhibición y supresión. Esta supresión convierte al centro plexo solar en un gran depósito de energía drásticamente retenida. Cuando no se trasmutan las emociones en aspiración y amor y cuando no hay un control  dirigido, la existencia de esta reserva de vibrante poder produce el cáncer de estómago e hígado y a veces de toda la zona del abdomen. Simplemente menciono estas causas (excesiva actividad de un centro y retención de energía, inexpresada e inhibida) como fructíferas fuentes del cáncer.

En forma bastante curiosa la potencia de esta fuerza de sexto rayo (a medida que nutre el deseo) es responsable de la mayor parte de las dolencias y enfermedades de la humanidad, basadas en la tergiversación de la misión y función del sexo. El deseo, el azoramiento, las debilidades, las perversiones y el desarrollo unilateral del sexo y otras satisfacciones, surgen por el mal empleo de esta energía. El azoramiento originado por el deseo conduce a exigir violentamente una satisfacción y a dar esos pasos que -correctos e incorrectos- proporcionan satisfacción. Los resultados abarcan un amplio campo, desde la crueldad sádica y la lujuria hasta esos matrimonios contraídos por el deseo físico y también esas condiciones que conducen a muchos tipos de enfermedades sexuales. Una clave de este problema mundial reside en las palabras de un antiguo escrito que dice “la imperfección del Señor de Sexto Rayo abrió la puerta para que se consumara un incorrecto matrimonio entre los polos.”

A medida que transcurre el tiempo y antes de terminar el próximo siglo, se comprobará por fin que la muerte no existe tal como ahora se la comprende. La continuidad de conciencia estará tan ampliamente desarrollada y serán tantas las personas altamente evolucionadas que actuarán simultáneamente en ambos mundos, que el antiguo temor desaparecerá y el intercambio entre el plano astral y el físico estará tan firmemente establecido y científicamente controlado que se pondrá fin, correcta y misericordiosamente, al trabajo de los médium de trance. La común y vulgar mediumnidad y las materializaciones bajo el control y guía de los caciques indios son perversiones del intercambio entre los dos planos, como lo son las perversiones sexuales y la distorsión de la verdadera relación e intercambio entre los sexos. No me refiero aquí al trabajo de los clarividentes por pobre que sea, ni a la posesión del cuerpo por entidades de alta calidad, sino a los desagradables fenómenos de materialización, de ectoplasma y al trabajo ciego e ignorante efectuado por antiguos atlantes degenerados y almas aferradas a la tierra, tales como el común cacique y el guía indio. No hay nada que aprender de ellos, pero sí mucho que evitar.

Después de la muerte y particularmente si ha tenido lugar la cremación, el hombre, en su cuerpo kama-manásico, está tan consciente y atento a su medio ambiente como cuando estaba vivo en el plano físico. Esta fraseología concede cierta elasticidad respecto a la amplitud de la percepción y observación; por lo tanto la misma elasticidad debe tenerse en cuenta para quienes se hallan en el plano físico. No toda la gente está igualmente despierta ni es consciente de las circunstancias o de la experiencia inmediata. No obstante, debido a que la mayoría de las personas son más conscientes emocionalmente que físicamente, y viven en gran medida enfocadas en sus vehículos astrales, el hombre está bastante familiarizado con el estado de conciencia en que se encuentra. Recuerden que un plano es esencialmente un estado de conciencia y no un lugar, según creen muchos esotéricos. La persona autoconsciente reconoce esto por medio de la reacción enfocada, que constantemente y en forma característica son conscientes de sí mismas, sensibles al tema de su medio ambiente y de sus deseos exteriorizados o (en lo que respecta a las personas evolucionadas que actúan en niveles más elevados del plano astral) son sensibles a la exteriorización del amor y la aspiración; el hombre siempre es absorbido por aquello que ocupó su atención e involucró el principio kámico durante su experiencia en la encarnación. Vuelvo a recordar que en ese momento no hay cerebro físico que responda a los impactos generados por el hombre interno, y también que el sexo, tal como se lo comprende en sentido físico, no existe. Los espiritistas harían bien en recordar esto y en darse cuenta de la estupidez y también de la imposibilidad de concretar esos matrimonios  espirituales que ciertas escuelas de pensamiento enseñan y practican. El hombre, en su cuerpo astral, se halla libre de sus impulsos estrictamente animales que, en el plano físico, son normales y correctos, pero ahora nada significan para él en su cuerpo kámico.

Existen otros posibles desarrollos, pero no tengo el propósito de tratarlos. He expuesto lo suficiente para demostrar el peligro del sentido de frustración y del interés morboso en el sexo (aunque a veces no sea reconocido). Esto también puede manifestarse durante el sueño, que vincula estrechamente el cerebro, la mente y los órganos genitales y prueba el hecho de que el deseo astral despierta el apetito físico, lo cual demuestra mi afirmación de que el cuerpo físico responde automáticamente - aún cuando está inconsciente en las horas del sueño- al control astral. Su curación, como lógicamente saben, consiste en llevar una vida externa plenamente creadora, especialmente en beneficio de nuestros semejantes y no simplemente la transmutación del impulso sexual en algún tipo de pensamiento creador, que sencillamente no es más que eso, pero no adquiere configuración o forma en el plano externo de la vida humana.

La gran promiscuidad de los sexos y la ley que en muchos países permite al hombre tener muchas esposas (lo que constituye un insulto a la mujer), cesará inevitablemente con el tiempo. Finalmente esto no es más que una forma legalizada de prostitución, y el hecho de que tenga el respaldo de la tradición y siglos de práctica, no altera la posición que adopto. Esta falta de reglamentación y de ritmo esencial ha traído, como consecuencia natural, que hayan nacido millones de almas que no debieron de haber nacido en esta época ni haber venido a la manifestación exotérica. Este hecho es en gran parte responsable de la mayoría de las dificultades económicas del presente y del moderno dilema planetario. La situación económica y la necesidad de mantener indebidamente esta enorme población del planeta, es la causa de la agresión y la codicia imperantes en las naciones, a través de todas las épocas, y del esfuerzo que hoy, como nunca, se está haciendo para proporcionar mejores y más adecuadas condiciones de vida. Por lo tanto, la guerra ha sido el resultado inevitable de esta ilimitada y desmedida proliferación de la especie humana. Esta falta de control sexual ha traído al mundo miles de niños que no fueron deseado, cuya presencia es sólo el resultado de relaciones sexuales accidentales e incontroladas, que de ninguna manera fueron planeadas por los padres porque no tuvieron la intención de que vinieran a adquirir experiencias las almas encarnadas, ni conscientemente les ofrecieron la oportunidad de apresurar el nacimiento en la luz, prestando así un servicio al plan divino.

La ciencia de la eugenesia y de la higiene sexual, juntamente con el    desarrollo de las relaciones sexuales mentalmente controladas, progresará     constantemente. Mucho de lo que hoy se enseña sobre esto es y tiene móviles erróneos basados en el temor, en la conveniencia y en el deseo de mejorar los atributos raciales y alcanzar la perfección física. La adecuada forma del control científico del sexo que conduzca a esas correctas condiciones en que las almas deben encarnar, no puede ser impuesta por la ley. Los objetivos deseados podrán ser alcanzados a través de métodos educativos, y se está haciendo ya, aunque en forma rudimentaria y embrionaria; el verdadero y necesario cambio en la conciencia humana aparecerá sólo cuando la raza se someta a una ley rítmica bajo la cual funcionan, por ejemplo, las vidas animales, o la ley de las estaciones que rige las formas del    reino vegetal-, transfiriéndose así el concepto total a una vuelta más alta de la espiral evolutiva. Cuando esto se consiga, se producirán ciertos cambios fundamentales -vida sexual reglamentada, vida paternal organizada y diferencias en la actitud mental racial con respecto a las relaciones sexuales y su consecuencia obligada, el nacimiento.

Hasta ahora, únicamente las personas religiosas piensan en los dos nacimientos inevitables y necesarios, el físico y el espiritual, y creen que la relación entre ambos es  puramente simbólica y que de ningún modo debe interpretarse textualmente. Sin embargo, existe una estrecha relación y analogía entre ellos que, a medida que transcurre el tiempo, será más clara. No puede haber nuevo nacimiento ni creación del cuerpo de luz ni manifestación de los hijos de Dios fuera del proceso del nacimiento físico. Tampoco puede haber fusión entre los opuestos alma y personalidad, fuera de los procesos fisiológicos del sexo, y digo esto deliberadamente, porque en la relación de los sexos el elemento tiempo entra en la experiencia del alma; la comprensión de ello vendrá cuando la doctrina de la reencarnación se comprenda debidamente y se enseñe universalmente. De ahí que la magia sexual y las enseñanzas tántricas internas se hayan extraviado tan lamentablemente, centralizándose en el desarrollo individual y en la obtención de alguna experiencia que se presume impulsa el logro espiritual. La idea fundamental que rige todo lo que hasta aquí se ha dicho acerca de las relaciones sexuales, tiene dos implicaciones.

Quisiera pedirles que reflexionen sobre estos cinco puntos o afirmaciones, que sólo se proponen sugerir, evocar un pensamiento consciente e indicar esas ideas elementales que producirán nuevas actitudes en la responsabilidad paternal. Existen hoy en el mundo muchos hombres y mujeres que piensan, son conscientes y desean honestamente que se realice lo que he expuesto anteriormente y trabajan para esos fines. Pero millones de personas ignoran totalmente la situación, tanto en el aspecto económico como en el esotérico. Una de las tareas del educador del futuro será enseñar el significado de la Ley de Renacimiento, para efectuar así un cambio tan profundo en la actitud racial hacia la vida y el sexo, el nacimiento y la paternidad, que el ritmo sexual, la experiencia cíclica, la preparación psicológica y dirigida y el control de la construcción del cuerpo, puedan efectuarse y reemplazar los actuales métodos basados en la respuesta incontrolada al impulso, al deseo sexual y a la irreflexiva procreación. La vasta población del mundo es hoy el resultado de la respuesta animal a esos impulsos y a la promiscuidad general, que quizás sea el principal factor, hablando esotéricamente, y desde el punto de vista de la Jerarquía, de la actual angustia mundial, de las dificultades económicas y de las agresiones nacionales. Reflexionen sobre esto, porque contiene una indicación.

Continencia. Es ausencia total de deseos, y rige la exteriorización de las tendencias hacia lo que no es el yo, cuya expresión en el plano físico es la relación entre los sexos. Sin embargo, se debe recordar que el estudiante esotérico considera esta expresión como la forma que adopta el impulso exteriorizado, lo cual vincula íntimamente al hombre con el reino animal. Todo impulso que concierne a las formas y al hombre real y tiende a vincularlo a una forma y al plano físico, es considerado como un tipo de incontinencia. Existe una incontinencia en el plano físico que el discípulo debe haber trascendido hace mucho tiempo. También hay muchas tendencias hacia la búsqueda del placer con la consiguiente satisfacción de la naturaleza del deseo y esto, el verdadero aspirante, también lo considera como incontinencia.

Lo primero que el discípulo debe hacer es aprender la verdadera naturaleza de la creación y conservar su energía. No se impone el celibato, pero sí el autocontrol. Durante un ciclo relativamente corto de vida, donde el estudiante se prepara para hollar el sendero, posiblemente habrá una vida, o quizás varias, en que tendrá que abstenerse de procrear, a fin de dominarse y demostrar que ha subyugado completamente su naturaleza sexual inferior. El correcto empleo del principio del sexo, de acuerdo a la ley vigente en el país, caracteriza al verdadero aspirante.

La función principal de este séptimo rayo es reunir los aspectos negativo y positivo de los procesos naturales. Por lo tanto rige las relaciones sexuales de todas las formas; es la potencia que subyace en la relación matrimonial y por eso, debido a que este rayo viene a la manifestación en este ciclo mundial, tenemos la aparición de fundamentales problemas sexuales -libertinaje, perturbaciones en la relación marital, divorcio y la iniciación de esas fuerzas que producirán eventualmente una nueva actitud hacia el sexo y el establecimiento de esas prácticas, actitudes y percepciones morales, que regirán las relaciones entre los sexos durante la nueva era venidera.

Llamaré la atención sobre otro punto. En el mundo fenoménico del ser humano común que no ha pasado todavía por la experiencia iniciática del renacimiento, el énfasis ha estado siempre, y lo está hoy, sobre la relación dual de los sexos, dando testimonio de ello las novelas, las obras de teatro, las películas y los asuntos de los hombres. La creatividad se expresa principalmente en la propagación de la raza, efectuada por la relación masculina y femenina, o por los polos positivo y negativo de la familia humana. Esto es correcto y bueno y forma parte del Plan divino. Aunque los hombres hayan prostituido sus facultades y envilecido sus relaciones, el plan básico es divino e ideal. Después de la primera iniciación, toda la relación sexual se transfiere gradual y constantemente al lugar que corresponde, como una mera fase natural de la existencia en los tres mundos y como uno de los apetitos normales y correctos, pero el énfasis cambia. La experiencia y la analogía superiores y aquello de lo cual el sexo físico es sólo el símbolo, se hace evidente. En lugar de masculino y femenino, surge la relación magnética entre la ahora negativa personalidad y el alma positiva, con la creatividad consiguiente en los planos superiores. El centro coronario y el centro entre las cejas (ajna) son los agentes de esta relación y eventualmente -por medio del cuerpo pituitario y la glándula pineal- condicionan la personalidad, permitiendo su fusión con el alma.

He enseñado que la actividad o la inactividad de los centros condicionan a la personalidad, actuando por medio del sistema endocrino; que las energías canalizadas y las fuerzas por ellos generadas, pueden ser controladas y dirigidas por el alma, el hombre espiritual. He dicho también que la energía del centro sacro (el centro más involucrado y activo en el momento de la primera iniciación) debe ser transmutada y elevada al centro laríngeo, transformando así el acto creador físico en el proceso creador que produce lo bueno, lo bello y lo verdadero. El abecé del conocimiento fundamental es la transmutación del sexo.

La verdadera transmutación es, en realidad, el logro de un correcto sentido de proporción en relación con cualquier aspecto de la vida humana y, en lo que respecta a los hombres actualmente, tiene particular referencia al centro sacro y a las energías que lo ponen en actividad. Cuando el debido reconocimiento del lugar que la vida del sexo debe ocupar en la vida diaria vaya paralelo a la concentración mental en el centro laríngeo, ese centro automáticamente llegará a ser magnético, y atraerá hacia arriba las fuerzas del centro sacro a través de la columna vertebral, al lugar de la construcción creadora; entonces la vida sexual normal no se atrofiará y estará regulada y relegada a su correcto lugar, como una de las facultades o apetitos comunes de los cuales fue dotado el hombre; la vida sexual es controlada cuando no se tiene un interés directo y está subordinada a la ley del país, respecto a su relación con el polo opuesto -negativo y femenino o positivo y masculino. Para el aspirante esto se convierte principalmente en agente que crea los vehículos necesarios para las almas que encarnan. De esta manera, por la fuerza del ejemplo, evitando todos los extremos, aplicando las energías corporales a cosas superiores y aceptando la ley del país de residencia, los actuales desórdenes y el abuso del principio sexual, cederán el lugar a la vida ordenada y al correcto empleo de esta primordial función corporal.

Encontramos que esta prueba atañe predominantemente al problema del sexo. Hay cuatro palabras en el lenguaje inglés que son ideográficas y simbólicas. Ellas constan de tres letras cada una y son como sigue: God (Dios), Sex (Sexo), Law (Ley) y Sin (Pecado). En estas cuatro palabras hallamos expresada la suma de todo lo que es.

God (Dios), la suma total de todas las formas, la suma total de todos los estados de conciencia, y de la vida energética. Sex (Sexo), esa vida en funcionamiento, atrayendo al espíritu y la materia e instituyendo la sección recíproca entre lo objetivo y lo subjetivo y entre lo exotérico y lo esotérico. Sex (Sexo), deseo, atracción, el instintivo impulso a la creación, el influjo del alma, la atracción de la materia por el espíritu todas estas frases pueden ser acumuladas para expresar algunas de las actividades del Sexo en sus variadas relaciones. Law (Ley), la respuesta impulsada por el pensamiento de Dios hacia la forma; los hábitos instituidos por la eterna acción recíproca ente los polos opuestos que han sido reconocidos por la humanidad como las leyes inevitables de la naturaleza; el impulso de la voluntad de Dios y la huella de esa voluntad sobre la forma y su reconocimiento por el hombre. Sin (Pecado), según su connotación, significa el que es, la rebelión de la unidad contra el todo, la individualidad contra el grupo, egoísmo en vez de interés universal.

Así es la historia del universo escrita para nosotros en estas cuatro palabras God (Dios), el Todo; Sex (Sexo), la atracción entre las partes dentro de ese Todo; Law (Ley), la condición de vivir del Todo; y Sin (el Pecado), la rebelión de la unidad en el Todo.

Según esta cita y muchas otras que podrían ser aducidas, es manifiesto cómo esta importante constelación de Tauro está estrechamente ligada con el sexo, en sus aspectos inferior y superior. Esta es la razón por la que se le ha llamado en algunos libros, el signo de la generación, tanto terrenal como celestial. Hemos visto que el poder del signo de Tauro es el de la atracción, o de conducirse juntos. Ejerce una firme y continua influencia, y en ambos sentidos, el simbólico y el astronómico, atrae. Hemos visto que en este signo se encuentran Las Pléyades, entre ellas Alcione, llamada el sol central de nuestro universo, y alrededor de ella gira nuestro sol, con sus planetas acompañantes. Las palabras de Job cuando dijo No puedes impedir la dulce influencia de Las Pléyades o soltar el lazo de Orión, así se vuelven claras. Las Pléyades son el símbolo del alma alrededor de la cual gira la rueda de la vida.

Debería recordarse aquí que el signo opuesto a Tauro es Escorpio, y estos dos signos constituyen el campo de un estupendo esfuerzo por parte de Hércules; pues en uno lucha con el problema del sexo, y en otro, vence la gran ilusión.

La amplia lección que se debe aprender en este signo, es lograr justa comprensión de la ley de la atracción y justo uso y control de la materia. En esta forma la materia es elevada al cielo, figuradamente hablando, y puede emprender su correcta función la de construir un medio de expresión y un campo de esfuerzo para el morador, Cristo o el alma. El aspirante, por consiguiente, es probado de dos maneras primero en la capacidad de su naturaleza animal y los motivos subyacentes en su utilización; segundo, es probado según la atracción que la gran ilusión pueda ejercer sobre él. Maya, o la gran ilusión, y el sexo, no son sino dos aspectos de la misma fuerza, la de la atracción uno, según se manifiesta en el plano físico, y el otro, según se expresa en el campo de la naturaleza del deseo emocional,

Un aspirante al discipulado tiene en el sexo un verdadero problema con el cual luchar. La auto indulgencia y el control del ser humano en cualquier parte de su organismo, son siempre inevitablemente erróneos. Cuando la mente entera de un hombre está ocupada con el pensamiento de las mujeres o viceversa; cuando él vive principalmente para satisfacer un deseo animal; cuando se encuentra incapaz de resistir la atracción de su polo opuesto, entonces es una víctima del sexo y está controlado por la parte más baja de su naturaleza, la animal.

Pero cuando el hombre reconoce sus funciones físicas como una herencia divina, y su equipo como habiéndole sido dado para el bien del grupo y para ser rectamente usado en beneficio de la familia humana, entonces veremos un nuevo impulso motivador sustentando la conducta humana en lo concerniente al sexo. Veremos la eliminación de la promiscuidad, con su mal concurrente, la enfermedad. Veremos la solución del problema de demasiados niños e, incidentalmente, alivio del problema económico. A través del correcto control de la función del sexo y su relegación al propósito para la cual existe (el llevar adelante la familia humana y proveer cuerpos por medio de los cuales las almas puedan ganar experiencia), entonces se hará correcto uso del sexo. Luego, la pasión, la lujuria, la autosatisfacción, la enfermedad, y el exceso de población, desaparecerán en el mundo. La materia no será nunca más prostituida al deseo egoísta, y la relación entre los sexos será gobernada por la comprensión del propósito divino y la habilidad en acción.

Dos puntos de vista son igualmente erróneos en un caso tenemos costumbres enseñadas que conducen eventualmente a orgías sexuales. Estas han sido dignificadas con el nombre de magia del sexo, y en el orgasmo sexual, inducido deliberadamente, un hombre es llevado a creer, que el acto sexual físico es el punto supremo de oportunidad espiritual y que, en tal momento, él puede tocar, si quiere, el reino del Ciclo.

La otra actitud, la que hace del matrimonio y de toda expresión de la vida del sexo, un pecado para el discípulo y que dice que un hombre no puede ser puro en el verdadero aspecto espiritual, si se casa y construye una familia, es igualmente devastadora peligrosa. No hay estado de conciencia ni condición de vida en la cual sea imposible para un hombre funcionar como hijo de Dios. Si no es posible para un hombre vivir la vida del discipulado y la vida de la iniciación y, con el debido autocontrol y comprensión, vivir una moral, equilibrada vida sexual entonces hay un compartimento de la expresión humana en el cual la divinidad es impotente, y esto yo rehúso reconocerlo. No hay compartimento de vida ni campo de expresión, ni deber, ni uso de instrumento físico, en el cual el alma no pueda cumplir la parte de factor dominante y hacer todas las cosas realmente para gloria de Dios. Pero el alma debe controlar, y no la naturaleza inferior. La gente olvida que algunos de los más grandes iniciados del mundo se casaron que el Buda se casó y tuvo un hijo, y debe haber sido un iniciado de alto grado cuando ingresó al matrimonio. Ellos olvidan que Moisés, David el salmista, y muchas de las figuras sobresalientes en el mundo del misticismo en ambos hemisferios, fueron casados y formaron una familia.

Los discípulos pertenecen a todas las razas, tanto en occidente como en oriente, y la actitud de las diferentes razas hacia el sexo es ampliamente variada. Las normas de conducta difieren. La legalidad o la ilegalidad de las relaciones varían. Las diferentes épocas y las diferentes civilizaciones han visto relaciones que fueron legales en un momento e ilegales en otro. Algunas razas son monógamas y otras razas son polígamas. En algunas civilizaciones la mujer es mirada como el factor dominante, y en otras el hombre. A través de las edades el sexo se pervierte; homosexuales, verdaderos y falsos, han estado con nosotros, y hoy en día probablemente no es peor que hace 5.000 años, excepto que todo es ahora sacado a la luz, lo cual es bueno. Todo el mundo habla acerca del problema; y la generación naciente pregunta con tono incierto ¿Qué hay sobre el sexo? ¿Qué es correcto y que es incorrecto? ¿Cómo se espera que ellos traten con una pregunta que ha sido discutida, aparentemente de la manera más fútil, a través de los años?

Montar, controlar y dominar al toro, y que el aspirante recuerde que el toro debe ser dirigido a través de las aguas hacia la tierra firme; lo que significa que la solución de todo el problema del sexo llegará, cuando el discípulo subordine la isla separada de su yo personal, al propósito y esfuerzo del grupo, y empiece a regir su vida por la pregunta, ¿Qué es lo mejor para el grupo con el cual estoy asociado” Es haciendo esto que el toro es conducido a la tierra firme.

Usar el sentido común. El antiguo significado de la palabra sentido común era que había un sentido que sintetizaba y unificaba los cinco sentidos y así constituía un sentido común, literalmente, la mente. Que el aspirante use su mente, y a través del medio de la percepción inteligente, guíe y controle al toro del deseo. Si el sentido común es usado, serán evitados ciertos peligros. Hay un peligro en el método de muchos aspirantes en impedir o excluir todas las expresiones del sexo. Fisiológicamente pueden tener éxito, pero la experiencia de los psicólogos y maestros es que donde la prohibición y la supresión drástica son impuestas sobre el organismo, el resultado es una forma de complejo nervioso o mental. Mucha gente físicamente limpia tiene mentes sucias. Muchos que despreciarían la práctica de alguna de las perversiones sexuales y que sostienen que el casamiento no es para el discípulo, tienen dispositivos mentales que no soportarían una investigación. Sus mentes y sus interpretaciones de las acciones de otras personas son tan lascivas y su capacidad para pensar mal tan grande, que, tan peligroso como esto pueda sonar, uno siente que sería mejor para ellos ser manejados por el toro del deseo que continuar con su práctica actual de sustituir el pecado exterior por la indulgencia mental. Una mente limpia y un corazón puro, un cuerpo físico rectamente organizado y rectamente usado, en conformidad con las leyes de la tierra en la cual su destino le ha arrojado, total consideración por el bienestar de aquellos con los cuales está asociado, y una vida de servicio amoroso; constituyen los ideales de un aspirante.

Que el alma sea pura en su propósito y libre de la servidumbre de la materia, y entonces la acción justa y el justo punto de vista serán inevitablemente las características de la vida en el plano físico. Que el alma maneje la forma, controlándola y dominándola, y entonces sabrá seguramente sus correctas obligaciones. Reconocerá la relación que deberá mantener con los otros seres humanos, ya sea que su destino deba ser de esposo o esposa, padre o madre, hermano o hermana, amigo o compañero. A través del correcto uso de la forma y, de la correcta comprensión del propósito, a través de la correcta orientación a la realidad y el correcto uso de la energía espiritual, el alma actuará como el factor controlador y todo el cuerpo estará lleno de luz. A través del control, a través del uso del sentido común, por una correcta comprensión del celibato, y por la identificación con el propósito del grupo, el discípulo llegará a la liberación por el control del sexo. Logrará seguir el ejemplo de Hércules y conducirá al toro del deseo a la tierra firme, donde, en el Templo de Dios, lo entregará al cuidado de los Cíclopes que fueron los primitivos iniciados, teniendo el único ojo acerca del cual hemos estado hablando, el ojo de Shiva, el ojo del Toro en la constelación de Tauro. Pues Hércules mismo no fue sólo el discípulo, sino que fue, en su naturaleza inferior, el toro, y en su naturaleza superior los Cíclopes.

Por lo tanto, la guerra entre los sexos es de antiguo origen; realmente es inherente a la dualidad de la humanidad y del sistema solar. A este hecho nuestras cortes de divorcio le rinden un fuerte testimonio; y la competencia surge en los negocios como así también en el hogar. Hay pequeños pero importantes puntos en la historia, que no deben ser pasados por alto. ¿En qué contribuyó Hipólita al error? Tal vez en esto Ella ofreció a Hércules el cinturón de la unión, que Venus le había dado, porque se le había dicho que Aquel que preside así lo había ordenado, no porque ella sintiera la unión. ¿Lo hizo bajo apremio pero sin amor Y por lo tanto ella murió? Aun así se nos dice que el mal debe venir, pero el infortunio les acontece a aquellos de quienes viene, y así Hércules fracasó en comprender su misión espiritual, aunque logró sus objetivos.

Asimismo uno se pregunta ¿Por qué las Amazonas hacían una salida anual al mundo de los hombres? ¿Era para hacerles la guerra, o para buscar la unión, en la cual no había corazón ¿Era para buscar nuevos miembros para su mundo sin hombres Pero Dios, se nos dice, mira al corazón. Llegará como una conmoción a muchos de estrictos y legalmente morales criterios, reflexionar que una prostituta reconocida, pueda ser superior a una mujer que agrega la blasfemia a la prostitución, cuando ella hace promesas en la iglesia, sin amor y sin intención de servir, sino sólo para obtener dinero, seguridad o una posición. Uno raramente oye un sermón sobre la mujer adúltera, de quien Cristo dijo, Yo no te condeno. Ve en paz y no peques más. Todo esto parece sutilmente involucrado en el mito del trabajo en Virgo. Su aplicación práctica así como su significado cósmico y espiritual son asombrosos. Se nos dice que la “guerra con propósito entre los sexos está ahora en un punto culminante”.

En este punto empezamos a ver por qué, en este tranquilo signo, nos encontramos con los problemas del sexo y el dinero, ambos buenos servidores y malos maestros, según el uso que se haga de ellos. El sexo es un sacramento, una compensación del hombre y la mujer, para la producción de las formas, para la continuación de la vida evolutiva. El dinero es un medio de trueque, de compartir a distancia. Si es amado y retenido sólo por sí mismo, es el oro del avaro, y si no, el oro del amante, entregado corazón.

El signo opuesto de Libra, con el cual debe ser hecha la compensación, es Aries, cuyo regente exotérico es Marte, mientras que el gobernante de Libra es Venus. Exotéricamente, por lo tanto, debe haber una compensación entre la Voluntad y la mente superior, expresándose a través del deseo o el amor, según el estado de evolución. El regente esotérico de Libra es Urano, y Saturno en este signo es el gobernante de esa estupenda Jerarquía creadora que forma parte del tercer aspecto de la divinidad. Es por esta razón que Libra está estrechamente conectada con la Jerarquía, y explica el tercer aspecto de la Divinidad y de ahí que es un signo gobernante y un mayor factor determinante donde la ley, el sexo y el dinero están comprometidos. El Tibetano expresa más adelante que, Si los estudiantes hicieran un estudio cuidadoso de estas tres cosas la ley, primer aspecto; la relación entre los pares de opuestos (el sexo), segundo aspecto; y la energía condensada, llamada dinero, tercer aspecto; tal como ellos se expresan hoy en día y como ellos pueden expresarse en el futuro, tendrían un cuadro de la realización física humana y de la futura expresión espiritual que sería instructiva y tendría mayor valor. Todo el proceso es explicado por la actividad de los tres regentes de Libra Venus, Urano y Saturno.

Que tu mente descanse en la contemplación de estas hermosas palabras. Es difícil imaginar un concepto más alentador del crecimiento, un crecimiento que se desarrolla desde adentro como se abre una flor, sin esfuerzo y ansiosa tensión. Aquí podríamos advertir que Libra representa al reino vegetal, al sexo y a la afinidad natural. En ese reino se dice que tres rayos vibran al unísono. Esto da por resultado servicio, color y fragancia. Las palabras de Rudhyar no son poesía mística; ellas tienen sus raíces en hechos biológicos, donde también la energía creadora, el Dios inmanente, está trabajando.

Mientras el sexo, bajo la prueba de la compensación de los opuestos y la doble soberanía de Marte, tiene su lugar especial, el excesivo énfasis de esta sola faceta no es suficientemente inclusivo. Todos los pares de opuestos tienen que ser compensados en este gran signo, un signo avanzado del integrado, consciente discípulo; no un signo sórdido del hombre no evolucionado, como se piensa a menudo. De nuevo se debe leer cuidadosamente y distinguir entre gente en la rueda ordinaria y discípulos en la rueda revertida. Todo lo cual es presentado para el estudio del lector.

Los hombres hoy en día están aún esforzándose para lograr lo que Hércules tuvo éxito en llevar a cabo. Los problemas que surgen del abuso de la energía conocido como sexo, atraen nuestra atención por todas partes. El amor a la comodidad, al lujo y a las posesiones exteriores, prevalece todavía con fuerza en la raza humana. La búsqueda del dinero como un fin en lugar de un medio, reduce la vida de incontables hombres y mujeres. Así, la tarea de destruir las tres primeras cabezas continúa desafiando los poderes de la humanidad, miles de años después que Hércules realizó su extraordinaria proeza.

La gazmoñería victoriana y el prurito psicoanalítico, son ambos indeseables. El sexo es una energía. Puede ser inhibido, desenfrenadamente ejercitado, o sublimado. La represión o la inhibición no son verdaderamente soluciones; la promiscuidad hace la vida vulgar, y hace de un hombre el esclavo de una pasión dominadora. La sublimación implica el uso de la energía del sexo en esfuerzo creador.

Tauro, que es el opuesto de Escorpio, es el signo del deseo expresado predominantemente en el plano físico, como sexo. En el corazón de Escorpio encontramos a Antares, una de las cuatro estrellas reales, una estrella roja. Rojo es el color del deseo, y ésta es la estrella más roja en los cielos, ella simboliza ese rojo del deseo que sostiene toda manifestación de la vida divina.

En Tauro descendió al plano astral y abordó el problema del sexo, la demostración de la gran ley de atracción en el universo en su aspecto más bajo. Tuvo éxito totalmente. Controló al toro y lo condujo a la ciudad de los Cíclopes.

En Tauro (21 abril   20 mayo, el Toro), él tiene que conocer la naturaleza del deseo, tiene que transmutarla en aspiración, que dominar el sexo, y usarlo rectamente, y así capturar al Toro de Creta. Este fuerte impulso, y la potencia de la atracción, son, como veremos, lo que produce la gran ilusión, pero lo que puede, eventualmente, volverse la causa de la iluminación.

Así como la familia humana tiene relación con el Logos planetario de la Tierra, lo cual se explica mejor diciendo que constituye Su corazón y cerebro, de la misma manera la suma total de evoluciones análogas dentro de todo sistema solar, constituye el corazón y el cerebro del Logos solar. La actividad inteligente y el amor son las características sobresalientes de un hijo de Dios evolucionado, mientras que sus reflejos inferiores –sexo y deseo- caracterizan las del hombre medio y las de los hijos de Dios que aún no han evolucionado.

El problema del magnetismo está estrechamente vinculado con el problema del sexo. En el estudio oculto respecto a la diseminación de la vida simiente y de los gérmenes del reino vegetal; en la comprensión de la parte desempeñada por esos organismos milagrosamente desarrollados -las hormigas y las abejas-, y posteriormente en la investigación realizada por quienes han despertado la visión sobre el trabajo de los constructores etéricos, los duendes y las hadas, se arrojará una nueva luz sobre el sexo y la función que cumple en la interrelación de las vidas y la creación de las formas. Respecto a este aspecto de la verdad profundamente esotérica no puedo explayarme, porque es el efecto de la actividad de las vidas solares del sistema solar y no es posible ocuparnos de ellas, ni dilucidar este tema de tal modo que tenga un valor constructivo para el lector común.

Estos rayos y sus correspondientes centros requieren un estudio muy minucioso, pues son comprehensivos y reveladores. Obsérvese, por ejemplo, en qué forma el séptimo rayo rige en la actualidad y se expresa a través del centro sacro que controla la vida sexual y la construcción de las formas de expresión. Por lo tanto, entra ahora en actividad y afluye a través de este centro particular a fin de organizar y producir la aparición de esas nuevas formas mediante las cuales todas las vidas en el nuevo ciclo (astrológica, periódica y científicamente comprendido) puedan expresarse. Ha sido necesario que la vida sexual sea controlada por este tipo de energía a fin de llevar a cabo los cambios necesarios, de allí que uno de los grandes resultados de la influencia del entrante séptimo rayo haya sido acrecentar el interés mental sobre el sexo. También el estudio de las influencias de rayo en el actual período histórico, y su relación con los otros rayos, revelará la exactitud y lo sugestivo de la anterior clasificación de los rayos.

Por consiguiente, la aparición cíclica, rige tanto a los rayos como a los reinos de la naturaleza y a las formas de dichos reinos. Determina la actividad de Dios Mismo. Las razas encarnan, desaparecen y reencarnan, y lo mismo hacen las vidas en las formas. La reencarnación o actividad cíclica, reside detrás de todas las actividades y apariencias fenoménicas. Es un aspecto de la vida palpitante de la Deidad, la exhalación y la inhalación del proceso de la existencia y de la manifestación divina. Es lo que reside detrás de la ciencia de la afinidad química, de la relación entre los pares de opuestos y del matrimonio, ya sea entre el hombre y la mujer o entre el alma y su expresión, la personalidad. Constituye la causa de la relación sexual en el mundo, que actúa bajo la gran Ley de Atracción y Repulsión. Quizá a medida que se considere el trabajo que realiza un reino con otro y la relación entre los grupos de vidas positivas y negativas (tal como la del cuarto reino con el tercero) sería adecuado ocuparnos brevemente del tema referente al sexo, que deberá ser profunda e inteligentemente tratado y sabiamente comprendido por la influencia que ejerce el entrante séptimo rayo.

¿Me creerán, si les digo, que la situación mundial de hoy, en lo que respecta al sexo, es tan crítica y grave que no hay un  pensador que pueda aún ver la solución, o que halle -no importa cuán claro o erudito sea su modo de pensar- salida a la actual encrucijada? Las tradiciones, las costumbres y las prácticas, con sus inevitables consecuencias y su larga permanencia, sirven para aturdir las mentes más esclarecidas. El resultado físico del acto sexual efectuado dentro o fuera del matrimonio legalizado no sólo ha sido producir la vida humana, sino gran parte de las enfermedades, insania, tendencias malignas e impulsos pervertidos que hoy día llenan nuestros hospitales, clínicas neuropsiquiátricas, sanatorios, etc.

En el plano físico, el sexo o la relación del hombre con su polo opuesto, la mujer, da por resultado la reproducción de la especie.

Ésta es la gloria de la futura era acuariana, de la próxima revelación del ciclo evolutivo y de la tarea del futuro inmediato. El drama real de esta triple relación (de la cual, como hemos visto, el sexo físico es sólo el símbolo) será representado, en gran escala en la vida del aspirante moderno durante los próximos cincuenta años. Lo que simbólicamente se denomina el nacimiento del Cristo o segundo nacimiento, tendrá lugar en muchas vidas y habrá nacido en la tierra un numeroso grupo de seres espirituales, formado por quienes han unido conscientemente y dentro de sí mismo los dos aspectos, alma y cuerpo, consumando así el matrimonio místico. Este conjunto de acontecimientos individuales producirá una análoga actividad grupal, y veremos el surgimiento del cuerpo manifestado de Cristo en el plano físico y la aparición de la Jerarquía. Esto es lo que está sucediendo ahora, y cuanto vemos hoy a nuestro alrededor en el mundo son sólo dolores del parto que preceden al glorioso nacimiento.

En esta parte nos ocuparemos especialmente del problema principal que enfrenta la humanidad. Sin embargo tocaremos el tema muy brevemente y trataremos en particular ese aspecto del problema que se transfiere del aspirante al discípulo. En todo el problema sicológico de la humanidad reside esa destacada tendencia a existir, caracterizada como Deseo. Todas las complejidades menores están fundadas en, subordinadas a, o emergen de este anhelo básico. Freud llama a este anhelo “sexo”, que sólo es otro nombre para designar el impulso atractivo del no-yo. Otros sicólogos denominan a esta actividad predominante, “vida de deseo” de la humanidad, y con ello explican todas las tendencias y características afines, todas las reacciones emocionales y las tendencias de la vida mental en términos de deseos latentes, anhelos y aspiraciones adquisitivas, como “mecanismos de defensa” o “vías de escape” de la inevitabilidad de las condiciones circundantes. Los hombres dedican su vida a satisfacer dichos anhelos y deseos y realizan la consiguiente tarea para lograrlo; esto se efectúa con el fin de satisfacer la necesidad sentida, de hacer frente al desafío de la existencia, demandando esa felicidad, cielo y logro eventual del estado ideal anhelado.

Debe observarse aquí que el instinto a la síntesis (porque concierne a la naturaleza síquica de la Deidad) nada tiene que ver con la expresión física del sexo, pues éste está regido por otras leyes y controlado por la naturaleza física. No olvidemos que H.P.B. dijo (y con razón) que el cuerpo físico no es un principio. Las siete tendencias básicas que estamos analizando son estrictamente síquicas o sicológicas.

Los pensadores en la actualidad, están despertando a este tipo particular de dificultad y descubren que las separaciones existentes en la naturaleza humana están muy difundidas y tan arraigadas en la constitución de la raza, que les preocupa grandemente la situación. Estas separaciones parecen ser básicas y producen las divisiones que vemos en todas partes entre razas y entre una religión y otra; su origen puede ser retrotraído a la condición fundamental de la manifestación, llamada relación entre lo positivo y lo negativo, el macho y la hembra y. hablando esotéricamente, el sol y la luna. El misterio del sexo está vinculado con el restablecimiento del sentido de unión y equilibrio, de “unidad y plenitud”. En su aspecto humano más elevado, la diferenciación sexual es sólo el símbolo o la expresión inferior de la separación, o la separatividad de la cual el místico es consciente y lo impele a buscar la unificación o unión, con aquello que él denomina divinidad. Entre esta separación física y este reconocimiento espiritual de la divinidad hay un gran número de separaciones menores que el hombre llega a percibir.

Frustración sexual. Este tipo de frustración conduce en muchos casos, especialmente en la persona común, a darle excesiva importancia al sexo y a una incontrolada imaginación sexual, a celos sexuales, pocas veces reconocidos, o a un escaso desarrollo físico.

Estas ideas pueden, por ejemplo, aclararse por sí mismas en sus mentes si les expongo ciertos hechos referentes al centro sacro, que rige durante tan largo tiempo al animal y a la vida física creadora del ser humano. En el proceso de la evolución el centro sacro pasa por esas etapas donde actúa automática e inconscientemente, como sucede con el hombre estrictamente animal; luego viene la etapa en que actúa impulsado por el deseo, el placer y la satisfacción física, cuando la imaginación comienza a ejercer su influencia, y después el período en que hay una consciente subordinación de la vida al impulso sexual, de naturaleza distinta del que mencioné primero. El sexo llega a ser una idea predominante en la conciencia, y muchas personas en la actualidad están pasando por esa etapa. Todos, en algún momento o en alguna vida, pasarán por ella. A esto le sigue el período de transferencia donde la atracción física del sexo y el anhelo de crear físicamente ya no domina tanto, y las fuerzas comienzan a reunirse en el plexo solar. Allí serán controladas en su mayor parte por la vida astral imaginativa, mucho más que por la inconsciencia animal o la vida consciente de deseo. Se mezclarán con las fuerzas del plexo solar y serán gradualmente ascendidas al centro laríngeo, pero siempre a través del centro cardíaco.

Tenemos aquí el punto principal de las dificultades que afectan al místico, quien rápidamente viene al ser y a la actividad funcional. Llega a hacerse dolorosamente consciente de la dualidad, la atracción del mundo y la visión mística; de las posibilidades divinas y las potencias de la personalidad; del amor, en lugar del deseo y la atracción, y de la relación divina, en vez de las relaciones humanas. Sin embargo, el tema todavía continúa interpretándose en términos de dualidad. El sexo aún persiste imaginativamente en su conciencia y no ha sido relegado a un lugar equilibrado como el que ocupan los otros instintos de la naturaleza humana, lo cual da por resultado un interés casi patológico en el simbolismo del sexo y lo que podría denominarse una vida sexual espiritualizada. De ello tenemos grandes ejemplos en los escritos y experiencias de muchos místicos de la edad media. En ellos hallamos expresiones tales como la “desposada de Cristo”, el “matrimonio en los Cielos”, la representación de Cristo como “esposo celestial” y muchos otros símbolos y frases. En el Canto de Salomón tenemos la rendición masculina del mismo acercamiento sexual básico al alma y a su omniabarcante vida.

Éstos y muchos otros ejemplos desagradables de la sicología sexual están mezclados con la verdadera y pronunciada aspiración y ansiedad mística y el genuino anhelo de unirse a lo divino. La causa de todo reside en la etapa de transferencia. Las energías inferiores están sujetas, como podrá verse, a dos etapas de transferencias Primero, al plexo solar y de allí, al centro laríngeo, centro que durante este período no está suficientemente activo ni despierto para absorber y utilizar las energías del sacro, que en algunos casos son detenidas durante su ascensión, y retenidas momentáneamente en el centro cardíaco, produciendo el fenómeno del impulso sexual (acompañado a veces por una definida reacción sexual física), del erotismo religioso y, generalmente, de una actitud malsana que abarca desde la verdadera sexualidad hasta el celibato fanático. Este último es un extremo tan indeseable como el otro, y ambos producen resultados muy indeseables. Con frecuencia, cuando se trata de un místico masculino, habrá una expresión sexual súper desarrollada en el plano físico, perversiones de distintos tipos o una pronunciada homosexualidad. En los casos femeninos puede haber muchas perturbaciones en el plexo solar (en lugar de perturbaciones en el sacro) y la consiguiente afección gástrica, una vida imaginativa malsana, que abarca desde el endeble prurito hasta formas definidas de enajenación sexual, acompañadas frecuentemente por una poderosa inclinación religiosa. Quisiera recordarles que estamos tratando las anormalidades y en consecuencia debo referirme a cosas desagradables. Si en las etapas primitivas del desarrollo místico existiera una correcta orientación de la vida mental y de los pensamientos, además de una valiente explicación del proceso, se evitarían grandes dificultades. Estas primitivas etapas se asemejan mucho al interés demostrado por el adolescente hacia el sexo y la religión. Ambos están íntimamente aliados durante este período particular de desarrollo. Si los educadores, progenitores y los que están vinculados al entrenamiento de la juventud, pudieran prestarles una ayuda correcta, ciertas tendencias indeseables (tan prevalecientes ahora) no se convertirían en hábitos y estados mentales como ocurre hoy.

El despertar del centro sacro tiene un origen tan antiguo que no es posible actualmente remontarnos a la verdadera historia del desarrollo de los desórdenes vinculados con la manifestación sexual y tampoco sería deseable hacerlo. He dilucidado mucho el tema del sexo en otros de mis tratados, especialmente en Tratado sobre Magia Blanca. Llamo la atención sobre esto, porque en el transcurso de la vida mística frecuentemente hay un período de dificultad si el místico no ha aprendido a controlar el sexo, ni ha equilibrado en la misma proporción las actividades de la vida e instintos naturales de la conciencia. De lo contrario cuando alcance las cumbres del contacto espiritual y atraiga la energía de su alma y la lleve a la personalidad, esa energía descenderá directamente al centro sacro y no se detendrá en el centro laríngeo como debía hacerlo. Cuando esto ocurre aparecen las perversiones sexuales, o bien se le da excesiva importancia a la actividad sexual, o se puede estimular peligrosamente la imaginación sexual, conduciendo a la falta de control y a muchos de los trastornos ya conocidos por médicos y sicólogos. El resultado es siempre una excesiva actividad en la vida sexual en una u otra forma.

El Hombre celestial, por medio de la forma de una cadena planetaria, gira similarmente sobre Su eje, y aquí puede observarse un fenómeno análogo. Un planeta rechaza a otro planeta similar, pues es una ley muy conocida que las partículas similares se rechazan; pero otra ley oculta muy conocida establece que, con el tiempo, se atraerán a medida que la vibración vaya intensificándose. Un planeta negativo será atraído por otro positivo y así ocurrirá con todas las demás formas. Esto constituye la manifestación del SEXO en todo tipo de sustancia, desde el minúsculo átomo del cuerpo hasta las inmensas cadenas planetarias; tal es la base de la actividad. La actividad irradiadora es simplemente la interacción entre lo femenino y lo masculino; esto puede observarse en el átomo físico que estudia el científico, en los hombres y mujeres y en el más vasto átomo de un sistema solar, al vibrar con su opuesto cósmico.

Venus es de polaridad negativa, de allí que la Tierra absorbiera misteriosamente fuerza venusiana. Aquí la cuestión del sexo podrá ayudar a dilucidar lo expuesto. El vínculo kármico existente entre un Hombre celestial en encarnación positiva y otro en encarnación negativa, dio lugar a que se cancelara una antigua deuda y a que se produjera una alianza planetaria. En la época lemuriana la Luz brilló en varios de los grandes grupos humanos al establecerse la conexión eléctrica entre esos dos polos. Era necesaria la tarea conjunta de esos dos Hombres celestiales, realizada en los niveles búdicos (el cuarto éter cósmico), a fin de producir el resplandor de la luz de manas en los grupos causales del quinto plano cósmico gaseoso, el plano mental del sistema solar. Recuerden que anteriormente se dijo que la mayoría de los hombres actúan conscientemente en el quinto subplano de los tres planes en los tres mundos. El quinto principio comienza a estar activo en ellos, pero apenas tiene la suficiente fuerza para mantenerlos en línea con la fuerza eléctrica que fluye del cuarto éter cósmico hacia el inmediato subplano inferior del plano físico cósmico.

Si el estudiante reflexiona cuidadosamente sobre estos cinco hechos, obtendrá la clave del problema de la existencia tal como la comprendemos, la clave de las causas que producen el calor en el sistema solar, del método de la Ley cósmica de Atracción y Repulsión que rige todas las formas atómicas y de la cuestión del SEXO que se evidencia en todos los reinos de la naturaleza. También le darán la clave de la constitución del divino Hermafrodita.

Proporcionar un cuerpo para la idea. En esta enunciación tenemos latente el principio básico de la encarnación, de la actividad e incluso de la existencia misma. Involucra expansión de nuestra idea hasta incluir el plano mental cósmico al considerar el Logos y cuando se estudia la facultad creadora del hombre, nos introducimos en el plano mental del sistema solar. Daré aquí un pensamiento fundamental sobre el cual debe reflexionarse Este impulso creador, esta tendencia hacia la concreción de lo abstracto, esta capacidad innata para “tomar forma” tiene todavía plena expresión en la materia física. La razón de esto radica en que -para el hombre- todas las sustancias con las cuales crea, todas las formas que él construye y todos los procesos de concreción que realiza, son creados, construidos y realizados dentro del cuerpo físico del Logos. Aquí podría hallarse la razón del énfasis que pone la naturaleza sobre el aspecto sexual y la reproducción física; ello podrá observarse en todos los reinos de la naturaleza, excepto en el primero y el quinto. Esto es algo muy significativo; dichas excepciones deberían ser estudiadas en su más amplia significación pues encierran el misterio fundamental del sexo en los senderos involutivo y evolutivo. He aquí los dos extremos. Se observará que una vez comprendida la idea de que el sistema solar es el vehículo físico del Logos y Su cuerpo de manifestación, muchos problemas se solucionarán y, dos puntos sobre todo, serán aceptados paulatinamente por el estudiante que medita y estudia

Cuando se comprendan estos hechos fundamentales y el hombre empiece a darse cuenta de su posición como Creador, el concepto relativo al sexo también cambiará, se pondrá énfasis sobre las leyes de la creación mental y la formulación científica de fórmulas mentales, mientras el aspecto físico denso de la creación quedará en suspenso. Cuando esto suceda, el hombre entrará en posesión de su derecho divino y el reino humano cumplirá su legítima función. El aspecto sexual -tal como se expresa en la actualidad- y todo el proceso de la reproducción es compartido el hombre con el reino animal y se funda en sus instintos salvajes y en su naturaleza física densa, la cual no constituye un principio. Cuando él se haya emancipado totalmente del reino animal y el tercero y cuarto reinos se diferencien entre sí, la naturaleza sexual y los órganos de reproducción serán considerados por el hombre común en forma muy diferente a como lo hace en la actualidad. Con el tiempo la creación será el resultado de impulsos mentales y no de los impulsos del deseo; entonces, el proceso (cuando se haya dado el impulso inicial en el plano mental) llegará a ser tan normal, tan seguro y tan inconsciente como lo es ahora el acto de respirar. Cuando esto acontezca (el momento está aún muy distante), la procreación física continuará, pero se hablará de la forma física en términos de concreción y de energía y se dará importancia a aquello que ha de ser corporificado. Se llegará a esa etapa cuando se capten y comprendan científicamente las funciones del cuerpo etérico y las leyes del pensamiento creador sean de dominio público; coincidirá con un período en que el reino animal estará nuevamente bajo la impresión manásica permitiéndosele obtener otra vez la individualización.

En lo que se refiere a la evolución humana, esta cuarta ley es de primordial importancia en la actualidad. El objetivo del esfuerzo humano es dual, consistiendo en ser controlado por esta ley y también en manejarla para prestar servicio. Debido a esta ley la expresión sexual, tal como la conocemos, es transmutada y elevada; el sexo solamente es una demostración, en el plano físico, de la Ley de Atracción, y también la actuación de dicha ley en el reino humano y en todos los reinos inferiores. El amor hacia todo lo que respira y la atracción demostrada como servicio es semejante a lo expresado en la Tríada. La expresión del sexo, dos que se unen, se transmuta cuando los muchos se unen para prestar servicio, engendrando nuevos ideales y una nueva raza, la espiritual.

Nuestro Logos solar y los Hombres celestiales están polarizados en el plano astral cósmico, y el efecto que produce Su energía vital al afluir a través del “Corazón” del sistema, puede observarse en la actividad que despliega el plano astral y en la parte que el sexo y la pasión desempeñan en la evolución del hombre. Al finalizar este mahamanvantara habrá nirvanas preparados para manifestarse en el tercer sistema venidero, y constituirán, en esencia, “amor inteligente activo”, debiendo esperar hasta que los cinco planos inferiores del sistema hayan alcanzado la etapa vibratoria que les permitirá entrar en dicho sistema, así como los nirvanas del actual sistema debieron esperar que los tres planos inferiores fueran capaces de vibrar en respuesta. Estamos hablando aquí en términos de Hombres celestiales. En el esquema terrestre su analogía se halla oculta en el advenimiento de los Egos en la tercera ronda, en la tercera raza raíz y en la tercera cadena. La individualización, tal como la entendemos, no fue posible hasta lograr el “tercer estado del Pleroma”, ya sea universalmente en lo que se refiere al Hombre celestial o en conexión con la unidad humana.

En el Aula del Aprendizaje el estudiante es consciente de, y emplea la energía del segundo aspecto en la construcción de la forma, en las relaciones sociales, en la familia y en otras afiliaciones grupales. Obtiene el verdadero conocimiento del sexo y sus relaciones, pero aún considera a esta fuerza como algo que ha de ser controlado y no como que ha de ser consciente y constructivamente empleado.

Entonces se le entrega la clave del misterio presentido en la primera aula, el misterio de Brahma, y puede liberar las energías ocultas en la sustancia atómica. Se pone en sus manos la clave del misterio del sexo o de los pares de opuestos; entonces puede liberar las fuerzas ocultas en todas las formas. Se le revela la clave para el misterio del sacrificio y el secreto de los Observadores Silenciosos del cosmos, aprendiendo a liberar las energías ocultas del aspecto voluntad. Se le enseña la dínamo del sistema solar, si así puede expresarse, y se le revela la complejidad de su mecanismo.

En el misterio de la Polaridad se manifiestan tres tipos de fuerza, siendo evidente que los dos misterios tienen que ver con las seis fuerzas. Estos tres tipos de fuerza son manipulados por los Budas de Amor, quienes por medio de Su sacrificio se ocupan del problema del sexo o del “acercamiento magnético” en todos los planos. El Buda a quien nos referimos y que entra en contacto con Su pueblo durante la Luna llena de Wesak, es uno de los tres que están relacionados con nuestro globo, habiendo ocupado el lugar de Aquel que pasó a realizar un trabajo superior en conexión con la cadena, pues existe la misma graduación jerárquica como la vinculada a los Budas de Acción. Un grupo podría ser considerado como los divinos Carpinteros del sistema planetario, el otro como los divinos Armadores de sus partes, siendo Los que unen la diversidad y construyen con ello la forma debido a la influencia magnética que manejan.

Las actuales ideas referentes al Sexo deben ser transmutadas y elevadas de su actual significado inferior a su verdadera significación. El Sexo -en los tres mundos- tiene que ver con el trabajo de los Pitris lunares y los Señores solares. Significa esencialmente el trabajo de construir formas con sustancia y su energetización por el aspecto espiritual, y también la elevación del aspecto materia por la influencia del espíritu, pues ambos desempeñan su legítima función colaborando y produciendo -mediante su unión y fusión- al Hijo en toda Su gloria. Este método de interpretación es aplicable además a todas las existencias que se manifiestan en cualquier plano del sistema y del cosmos. En el concepto del Sexo se hallan encerrados ciertos factores que podrían ser enumerados de la manera siguiente

El reino vegetal responde al tipo particular de energía que produce el fenómeno del agua o humedad. Cualquier tipo superior de vida vegetal evoluciona por efecto del agua y por la combinación del calor y el agua se producen nuevos tipos. El botánico científico que desarrolla nuevas especies se ocupa del efecto que produce la energía sexual en el segundo reino de la naturaleza, y haría bien en considerar a toda vida vegetal como puntos de energía que responden a otros centros mayores de energía. Mucho se aprenderá a este respecto cuando se apliquen libremente la electricidad y las luces de colores en los laboratorios experimentales. Sexo o afinidad química en el reino mineral significa el despliegue, en ese reino, del segundo tipo de fuerza magnética; lo mismo puede observarse en el reino vegetal en la vida de la semilla y en los procesos de fertilización de todas las plantas. Neptuno, el Dios de las Aguas, tiene una curiosa relación con nuestro Logos planetario y también con esa Entidad cuya vida da forma al segundo reino.

La Ley del Sexo. Término aplicado a la fuerza que produce la fusión de los dos polos en conexión con los reinos animal y humano, que hacen al hombre sensible al llamado de su naturaleza animal. Se relaciona con el adecuado cuidado y perpetuación de la forma durante este ciclo particular. Esta ley rige poderosamente durante el período de la dualidad de los sexos y su separación y, en el caso del hombre, será anulada por la manifestación superior de la ley cuando éste sea nuevamente andrógino. Constituye  la ley del matrimonio, y algunos de sus aspectos no sólo se manifiestan en el matrimonio físico entre los seres humanos y entre los animales sino también en el matrimonio esotérico entre

La Ley del Magnetismo. Produce la unificación de la personalidad, y aunque es una expresión de la fuerza lunar, sin embargo es de orden más elevado que la ley del sexo físico. Expresa la ley a medida que la manifiestan los tres grupos principales de pitris lunares. Estos no se ocupan de construir las formas del reino animal, pues son los constructores del cuerpo del hombre en las tres etapas finales del sendero de evolución

Como lo demuestra esta regla, la humanidad está ahora en el punto medio. El hombre es arrastrado por el deseo egoísta y la ambición, porque todos tenemos cualidades de primer rayo. Es torturado por el temor -el propio temor, temor por la familia, los temores nacionales y raciales, porque todos oscilamos al ritmo de segundo rayo. Es dominado por el sexo y el dinero, otra manifestación de la energía de la materia, de allí el triple problema, y está bien equipado para resolverlo mediante su triple vehículo y las triples potencias de su alma divina. Terminaremos esta instrucción con la frase está bien equipado para resolverlo. Podemos vencer la inercia mental y empezar a actuar como almas, dominando nuestro medio ambiente. El alma es omnisciente y omnipotente.

Esas emanaciones, esencialmente físicas, responsables de esa afinidad química entre un cuerpo animal y otro, producen la atracción de los sexos. Es un aspecto del magnetismo animal y la respuesta de las células al llamado de otras células, actuando de acuerdo a la Ley de Atracción y Repulsión. Es compartida por el hombre y los animales, y siendo instintiva, está libre de toda reacción mental.

Esas fuerzas o emanaciones, respuesta de las células a los ritmos armónicos, dependen, por lo tanto, de que la célula posea algo de aquello a lo cual responde. Dichas emanaciones son aún poco comprendidas, pero se evidenciarán acrecentadamente a medida que avance la raza. Este tipo de fuerza es ese algo misterioso que permite al cuerpo físico, por ejemplo, reconocer como armónico o congénito al medio ambiente físico circundante. Es esa reacción indefinible que hace que dos seres humanos (aparte  de toda atracción sexual, porque las personas del mismo sexo lo sienten mutuamente) tengan un efecto físico armónico entre sí. Esto, en el plano externo, es la base esotérica de toda relación grupal, y la comprensión de estas emanaciones permite que se lleve a cabo el aislamiento y la segregación de razas de acuerdo al gran plan evolutivo.

A medida que pasa el tiempo y antes de finalizar el próximo siglo, se comprobará que la muerte no existe tal como se la comprende ahora. La continuidad de conciencia será tan ampliamente desarrollada y tantos hombres de tipo elevado actuarán simultáneamente en ambos mundos, que el antiguo temor desaparecerá y el intercambio entre el plano astral y el físico estará firmemente establecido y científicamente controlado, llegando a su fin, felizmente, la actuación de los médium de trance. La común y vulgar mediumnidad y las materializaciones controladas por los guías indios, son perversiones del intercambio entre los dos planos, como lo son las perversiones sexuales y la distorsión de la verdadera relación entre los sexos. No me refiero aquí al trabajo de los clarividentes por pobre que sea, ni a la posesión del cuerpo por entidades de alta calidad sino a los fenómenos desagradables de materialización, ectoplasma y al trabajo ciego e ignorante efectuado por antiguos y degenerados atlantes y almas aferradas a la tierra, tales como los guías comunes y el cacique indio. No hay nada que aprender de ellos, pero sí mucho que evitar. El reinado del temor a la muerte casi ha terminado, y entraremos pronto en un período de conocimiento y seguridad, que socavará la base de todos nuestros temores. Respecto al temor a la muerte, poco puede hacerse, excepto elevar el tema a un nivel más científico y, en este sentido, enseñar a las personas a morir. Existe una técnica de morir, así como existe una de vivir, pero se ha perdido en gran parte en Occidente y casi en Oriente, excepto en algunas agrupaciones en Oriente formadas por Conocedores. Quizás consideremos esto más adelante, y la idea de encarar este tema puede permanecer en la mente de los estudiantes que lo leen, y probablemente al estudiar, leer y pensar, quizás obtengan material de interés para ser recopilado y publicado.

Dos de estas formas astrales están muy cercanas a nuestra Tierra, y se van descomponiendo muy rápidamente, si así puede decirse, ejerciendo, sin embargo, una influencia muy poderosa. Debido a esta estrecha relación, originan dos tipos de deseo o tendencia astral entre los hombres. Una, produce gran parte de esa tendencia instintiva a la crueldad que se observa en los niños y en ciertos tipos de hombres; la otra tiene efecto sobre la vida sexual, y produce la tendencia a las perversiones que actualmente causan tantas dificultades. Estas tendencias sádicas y perversiones sexuales, reciben mucha influencia fortalecedora, proveniente de esas moribundas emanaciones astrales. En los tiempos antiguos eran aún más poderosas, por estar más próximas a nuestra tierra, de allí las crueldades ritualísticas y los horrores, por ejemplo, de Sodoma y Gomorra. Su potencia está declinando rápidamente, y debe recordarse que no tendrían absolutamente ningún  poder si no existieran en la humanidad ciertos instintos, sobre los cuales pueden actuar estas energías. También debe recordarse que su influencia fue constructiva en la época lemuriana, porque en esos días primitivos la lección del sexo y el registro inteligente del dolor tenían cabida en los proyectos de quienes trataban de llevar al hombre animal, al estado de conciencia humana -no a la conciencia del alma ni a la autoconciencia.

La cualidad de dichas energías es esencialmente astral-búdica; la predisposición de las fuerzas vitales y la dirección general de los impulsos que influyen sobre la humanidad en este gran ciclo, son la energía atractiva de la naturaleza intuitiva del Logos planetario y la potente fuerza del cuerpo astral o de deseo. En otras palabras, el elemental astral, que encarna la naturaleza de deseo del Logos planetario, es extremadamente poderoso, particularmente en este ciclo actual, pero la fuerza de la naturaleza espiritual e intuitiva de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestra ser, está acrecentándose constantemente. Por otra parte, tenemos la devastadora expresión en la búsqueda de los placeres, del sexo y del crimen, resultados de la satisfacción del deseo. Esto caracteriza nuestra civilización y está ahora en todo su apogeo; podría decirse que está casi declinando, aunque no se lo sienta. Al mismo tiempo, la puerta de la iniciación está abierta. Ambas oportunidades (si puedo así llamarlas) están presentes simultáneamente, pero la fuerza de una se está debilitando, y la tendencia de la otra acrecentando. Así podrá vislumbrarse la solución y verse el camino de salida.

Por lo antedicho se evidencia que no puedo dar instrucciones específicas respecto al despertar de los centros, ni indicar cómo quemar la red etérica que libera la energía. Tal información es demasiado peligrosa y seductora para ponerla en manos del público en general, el cual está impulsado por el deseo de algo nuevo y carece del correcto equilibrio y del desarrollo mental necesario. Sin embargo, ha llegado el momento en que todo el mundo debe reconocer el hecho de que existe un cuerpo de energía subyacente en el sistema nervioso, que la naturaleza de los siete centros, su estructura y ubicación, debería ser comprendida técnicamente, y que las leyes de su desenvolvimiento deben ser ampliamente conocidas. Pero no puede darse nada más que esto. La naturaleza intrincada de esta ciencia de los centros es demasiado grande para ser de utilidad general. La enseñanza a impartirse en cualquier caso particular y los métodos a aplicarse, dependen de muchos factores para que puedan darse instrucciones y una regla general. Deben considerarse el rayo y el tipo, el sexo y el grado de evolución, y también el equilibrio de los centros. Con esto quiero significar que es necesario considerar el desarrollo excesivo en un caso y el escaso desarrollo en otro; si tienen preponderancia las fuerzas de abajo o de arriba del diafragma, o si la principal energía está concentrada en esa distribuidora central, el plexo solar. Deben ser estudiadas la cualidad y brillantez de la luz en la cabeza, porque indican la medida de control del alma, y deben ser cuidadosamente tratadas la relativa pureza de los vehículos y las diferentes redes etéricas, como también el grado de vibración de la red y del centro. Deberá establecerse una sincronización, y esto es muy difícil de realizar. Éstos son algunos puntos que el instructor debe observar y, por lo tanto, es evidente que sólo un instructor que haya logrado visión sintética y pueda ver a un hombre en su totalidad, o como realmente es, podrá dar esas instrucciones que invierten el antiguo ritmo de los centros, destruyen sin dolor ni peligro las envolturas protectoras y elevan el fuego kundalini desde la base de la columna vertebral hasta la salida de la cabeza.

El instinto del sexo tiene su principal raíz en el temor a la separatividad y al aislamiento, en la rebeldía contra la unidad separatista y contra la soledad en el plano físico, y su resultado ha sido llevar adelante a la raza mediante la persistente propagación de las formas, por las cuales la raza puede venir a la manifestación.